Una biografía muy poco común tanto por el personaje, relativamente secundario, como por la manera de contarla, a medio camino entre lo novelesco y lo interpretativo. Zweig ejerce de narrador megaomnisciente pues no sólo sabe lo que va a pasar si no también todo lo que pasa por la cabeza de sus personajes, de un modo psicológico incluso, que si bien lo aparta un poco de la objetividad del historiador, lo hace mucho más ameno y entendible. En la línea de Momentos estelares de la humanidad, pero mucho más intenso al tratar una única época: la Revolución Francesa. Decididamente, Zweig me gusta mucho más como historiador que como novelista (Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Miedo o Mendel el de los libros).
Albert Manfred dice del Fouché de Zweig que adolece de algunos errores pero lo cierto es que lo cita varias veces. Schama, en cambio, apenas menciona al personaje. La realidad es que el personaje debió ser bastante mediocre aunque dé bastante juego por su inmoralidad. Lamartine, un escritor contemporáneo suyo, dijo de él que habría sido un gran estadista pero que le faltaban virtudes y dignidad. Creo que exagera pues aunque es verdad que los políticos han de tener algo más que inmoralidad, Fouché se quedó demasiado atrás. Parece que sólo era un aprovechado inmoral que tuvo suerte porque otros adornados con los mismos defectos llegaron, y llegan hoy, mucho más lejos. Jugarretas como la que le hace al tal Carnot (pág. 247) para ocupar el poder con trucos administrativos las he visto en instituciones mucho más modestas y quienes las llevaron a cabo no pasaban de politiquillos de tres al cuarto. Para ser político hay que tener algo más que inmoralidad. Y para ser bueno, mucho más.
Fouché sirve también para obtener una visión de conjunto de la época trepidante en pocas páginas. Cuando normalmente los acontecimientos de la Revolución Francesa nos abruman por su sucesión ininterrumpida y nos dificultan su comprensión, la interpretación detallista de Zweig resulta muy clarificadora. Al final, la microhistoria tiene un papel muy relevante para comprender bien la Historia porque aporta más de lo emocional que, al fin y al cabo, es lo que movía a sus protagonistas en gran medida. Por eso el trabajo especulativo, que surge de la lógica reflexiva más allá de las certezas de las fuentes, resulta tan interesante para el lector y para el aficionado a la Historia.
.
Traducción: Carlos Fortea
Buena traducción, no he encontrado apenas dificultades en ningún pasaje. Engrosará, como otros libros de Acantilado, el segundo anexo de Matemáticas Bilingües.
.
*Historia
