Todo esto comenzó cuando tuve que escribir mi currículum profesional como arquitecto.
Como yo ya tenía unos años cuando me encontré en esa tesitura, el currículum era demasiado extenso. Se me ocurrió entonces hacer un resumen en papel y colgar un currículum más completo al que pudiera acceder desde el resumen quien tuviera interés. Por mi experiencia al contratar gente sabía que era bueno incluir algún apartado personal de modo que hablé de mi afición a la lectura y añadí un breve comentario de El camino, de Delibes.
Con el paso de los meses fui comentando algunos otros libros que leía. Me venía bien para recordar mejor lo que iba leyendo y también para contestar cuando mi familia o amigos me preguntaban por algo para leer.
Al final me encontré con que me gusta escribir sobre algunos de los libros que leo… o, a veces, utilizarlos como excusa para escribir. Borré el currículum y así se han ido formando las lecturas de mis iniciales, GdC.
Tras un comentario acerca de que las reseñas respondían en exceso al momento en el que las escribía y a otras cuestiones, a veces ajenas a los libros, a mediados de 2024 comencé a ampliar el apartado de Traducción. No quería dejar de hacer reseñas como me apetecía pero estuve de acuerdo en añadir algunos aspectos más «técnicos». Evidentemente, yo sigo siendo un aficionado pero las palabras me gustan y, sin pretenderlo, me fijo más en ellas de lo que he comprobado que hacen otros lectores de manera que escribir acerca de si me parecen más o menos adecuadas quizá tenga algún interés.
(No puede decirse que viva precisamente atento a las redes sociales pero si quieres escribirme algo, tal vez acabe leyéndolo en correo@lecturasgdc.es.)