Respeto el título, que más bien debiera ser Méndel, el de los libros, porque a la coma le era difícil nacer de la única palabra que formaba en título original en alemán, Buchmendel. Quiero pensar que es una decisión consciente del traductor, por otra parte magnífico, con palabras tan españolas como “estraperlo”, que consideró que lo conciso del alemán no debía extenderse hasta toda una oración en español.
Stefan Zweig está de moda. Desde que leí sus Momentos estelares, Acantilado ha seguido publicando sus relatos. Quizá por su reducido tamaño, uno puede encontrarlos en los mostradores de cualquier librería como aparecen las pilas en las cajas de los supermercados, para ver si en el último momento nos animamos con una obrita cortita de títulos tan sugerentes y ediciones tan cuidadas. Yo mismo tengo aún dos por leerme aunque éste de Méndel fue una recomendación de la librera.
Es tan cortito que apenas da para nada, tal vez debiera estar recogido en un volumen de relatos para contextualizarlo mejor. Sin embargo, no es menos cierto que se lee con ganas desde la primera página. Una primera parte de dejà vu nos presenta a un personaje que bien podría asemejarse al Funes el memorioso de Borges tanto por sí mismo como por cómo se describen, aunque el autor vienés se adelantara en unos años al bonaerense. Los dos presentan unos personajes fascinantes, sobrehumanos por su memoria y que, en el fondo, carecen de pensamiento (Méndel recuerda la ficha de cada libro, incluso su precio, pero no su contenido) aunque difieran en el final de cada uno.
Traducción: Berta Vias Mahou
Verde/*Relato
