Posiblemente en 1923, cuando por lo visto se publicó este relato, resultó hasta sorprendente, no sé. Hoy, está un poco visto aunque no deja de estar bien contado. Ciertamente engancha desde la primera página y mantiene la tensión en todas ellas aunque el final quizá por lo previsible, resulta un poco peor.
En alemán, el título es Angst, que supongo que guardará alguna relación con angustia además de con Miedo y eso es lo que Zweig nos transmite en muy pocas páginas… a costa de no saber apenas si estamos en Viena o en Nueva York. Recuerda bastante a Tres días y una vida pero menos original y mucho más breve. Uno de esos relatos que un escritor de mérito es capaz de sacar adelante sin dificultad pero que no llega a tener la entidad de un libro. No pretendo quitar mérito al autor pues lo poco que he leído de él me ha gustado aunque sea excesivamente breve pero creo que Stefan Zweig se ha puesto de moda fundamentalmente por la estrategia editorial de sacar volúmenes mínimos: resultan lecturas muy fáciles que parece que confieren un aire de cultura entre quienes no tienen tiempo o ganas para mucho más. Parecen lecturas propias de quien picotea por internet pero tiene que hablar de lo que está leyendo: «un clásico de principios del siglo pasado», nada menos.
La traducción me ha parecido correcta aunque con alguna expresión extraña: “un pensamiento barrenaba su cerebro como un arado la tierra”. Una barrena hace agujeros helicoidales que poco tienen que ver con los surcos de un arado. Aunque la diferencia sea pequeña, estas cosas son como pequeñas piedrecitas que molestan cuando uno va por una carretera en bici. Cuando son pocas, como en este caso, la cuestión tiene escasa importancia pero cuando las piedrecillas son muchas, la lectura se hace odiosa.
Traducción: Roberto Bravo de la Varga
*Relatos
