Los libros de Oates que he leído hasta ahora me han gustado. Son entretenidos y tiene tramas interesantes que suelen alargarse y cuentan con finales razonables para las páginas que tienen. Pero Infiel es un libro de relatos y pareciera que, con esa misma proporción, éstos no merecen un final. Noche. Sueño. Muerte. Las estrellas. era larguísimo, como Los Mulvaney, y ambos tenían finales elaborados, Violación o Aguas negras eran mucho más cortos y tenían finales más rápidos. Los relatos de Infiel, simplemente no acaban. Te dejan con la tensión provocada que dice el subtítulo “Historias de transgresión” y comienza con otro cuento. Yo esperaba más, sobre todo porque los libros más cortos también generan esa tensión… y la resuelven. Son historias sugerentes y ya. Y son demasiadas historias para quedarse así en la mayoría. Valdría la pena leerlas en pareja y comentar cada relato, uno a uno para completarlos. Por resumirlo: uno de los cuentos acaba con la pregunta “¿cuál es su mensaje?”
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Traducción: M. Carmen Bellver
Si algún día hiciera un estudio acerca de las traducciones, quienes traducen a Oates tendrían un gran protagonismo. En la primera ocasión, comparé el original en inglés con la traducción pero ya no me tomo la molestia. No en vano Oates tiene tres títulos, ahora cuatro, en el anexo III de Matemáticas Bilingües.
Es indudable que los traductores corrientes no saben cómo abordar a esta escritora pero estoy convencido de que Borges, o Martín Gaite, jamás se permitirían frases como “sorbiendo aquel hecho irrefutable como un diente flojo” o que “la lluvia caía en suaves rebanadas.” Además de que sabrían la diferencia entre un podio y un ambón.
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*Relatos
