Los libros de Schilink abundan en parejas mayores que disfrutan del vino, la música y el ajedrez además de una relación estable, sin estridencias, un punto conformista y muy real. Amores en fuga y La nieta dan buena cuenta de ello. Son libros que se leen bien y que suelen tener un tema de fondo sobre el que reflexionar. En este caso, qué hacer cuando a uno le diagnostican un cáncer y le anuncian que le quedan seis meses de vida. A diferencia de Hablar solos, ese maravilloso libro de Neuman en el que el desahuciado era joven, en la vida al final es un hombre mayor de setenta años… pero en los dos hay una mujer joven y un niño al que dejar algún recuerdo. Y si el libro de Neuman es desgarrador, el de Schlink es mucho más tranquilo pues el hombre se sabe acabado y sólo ha de buscar la mejor manera de salir del escenario.
Las historias de Schlink son verosímiles por lo imperfecto de sus personajes, por cómo se equivocan, caen y se comprenden entre ellos. Las cartas que quiere dejar a su hijo a modo de testamento son más bien patéticas y merecen el reproche de su mujer. Sin embargo, a ella tampoco le gusta que le deje abierta una cuenta en una librería y eso me parecía una magnífica idea que tal vez yo lleve a cabo alguna vez. Son precisamente esos defectos, esas incomprensiones las que ponen al lector en marcha con sus propias reflexiones. Eso y alguna cosa más que también da que pensar pero que no hay que destripar.
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Traducción: Daniel Najmias
Buena traducción y, como en otros casos de Anagrama, al tratarse de la segunda buena traducción engrosará el anexo de Matemáticas bilingües.
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Verde/*Novela
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