La mayoría de los libros de periodistas tienden a primar lo que cuentan sobre cómo lo hacen y eso desmerece el resultado. Por supuesto, hay muchísimas excepciones y, por otra parte, cuando lo que cuentan es interesante, como crónicas están muy bien. Capote o Carrère son buenos ejemplos de saber contar las cosas y hacer apasionante algo que en otras plumas quizá no pasaría de un suceso morboso. La Pierre, Collins o Radden lo son de tener mucho que contar y aprender mucho con sus libros, incluso aún cuando se basen en entrevistas. Por supuesto, el interés que despierta un tema ea algo personal y habrá a quien la independencia de Israel en Jerusalén le diga poco y a quien la historia de una activista argentina presa en la dictadura y repudiada después por los suyos le diga muchísimo. Pero me parece que esta última, Silvia Labayru, no pasa de una anécdota en su país y no digamos aquí. Yo, jamás había oído hablar de la Silvia Labayru y su retrato, que es lo que pretende ser el libro, no me dice nada.
El posible conflicto entre las torturas el repudio por supuesto colaboracionismo podría dar de sobra para hacer un buen libro pero no es el caso porque Leila Guerrero se limita a una crónica aséptica basada en múltiples testimonios. Diría que lo importante para la autora no era cómo se contaba la historia (con muchísimos incisos que dificultan en exceso la lectura) pero es que tampoco le preocupaba la historia en sí sino, simplemente, acumular muchos puntos de vista como si el libro se escribiera solo. No lo consigue en más de cuatrocientas páginas porque los libros no se hacen solos ni cuando lo que cuentan es interesante y mucho menos cuando no lo es. Puestos a enterarse de algo de lo que fue la dictadura argentina prefiero a Nosotros dos en la tormenta, que al menos es entretenida.
Hay un tímido intento de hacer literatura con el título, al pretender concentrar el interés en una llamada. Los buenos escritores hacen de pequeños detalles grandes libros pero no es el caso de La llamada, que se queda en poco más de una página y dos párrafos.
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Traducción:
Lógicamente no hay tal pero sí me habría interesado mucho comparar el habla de los argentinos del exilio y los de allí pero, claro, es difícil estar seguro de que las transcripciones son exactas cuando no es ése el motivo del libro aunque alguna vez lo mencione.
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*Sucedido
