Un nombre más del Diablo, de Belcebú, de Satán, Lucifer, Belial… pero que no conocía. Creo que en el título, «Adversario» debería aparecer con mayúscula. No sé si será cosa de la traducción. En todo caso como título me resulta muy opuesto al contenido: si bien cuenta la historia de alguien que estará considerado como un demonio por sus crímenes, el libro hace bastante por humanizarlo.
A modo de crónica se nos cuenta una historia real y espeluznante que acaba en el asesinato de una familia a manos del padre. Ciertamente guarda muchas similitudes con A sangre fría, de Capote, en cuanto a la narración escueta que mantiene el interés a pesar de que el desenlace es conocido. Incluso aunque lo anticipen las primeras páginas. Sin embargo las diferencias entre ambos son notables: El adversario arranca con mucha tensión e incluso sorprende de manera extraordinaria si uno desconoce la historia, lo que en A sangre fría no sucede porque su comienzo es mucho más lento. Quizá Capote asumía que la notoriedad de su crimen hacía imposible sorprender pero perdió esa baza. Capote, además, se alarga mucho (como Rosa Montero, yo también pienso que en parte era innecesario) y con ello conforma un libro más completo que el de Carrère. Sin embargo, la historia de Carrère es mucho más profunda y no desaprovecha la ocasión para plantear al lector muchos más interrogantes. No se trata de un crimen absurdo como el de Capote, hay mucho más.
El resultado es que mientras uno sufre con las víctimas la injusticia y el sinsentido que narra Capote, con Carrère se angustia por lo que debió pasar el criminal. Todo el mundo miente alguna vez. Hay familias cuyos miembros lo hacen por sistema pretendiendo así aliviar de preocupaciones a los suyos. Otros que se escudan en falsedades para salir del paso de vez en cuando. Y algunos, muy pocos gracias a Dios, entran en una espiral imposible de la que no saben salir. Eso me parece el adversario.
*Sucedido
