Tras leer el Tango satánico del autor, que no me gustó nada por su aire apocalíptico y su pesimismo, pero en el que vi una prosa extraña e hipnótica que sí me interesó, decidí buscar El último lobo, del que sabía que estaba referido a Extremadura. Por lo visto, la fundación Ortega Muñoz invita a escritores a pasar unos días de esa región para que escriban algo sobre ella (qué gran iniciativa) y ése fue el caso: un libro de encargo, un librito en realidad, pues son cincuenta páginas que pasan a cien al incluir la apasionante versión en húngaro. Por cierto, la edición es muy bonita y cuidada.
El relato, pues, es medio autobiográfico y cuenta esa excursión que Krasznahorkai hizo a la tierra de Cortés. En ella se interesó por la historia de un supuesto último lobo abatido por la zona y con esa excusa deambula por el pueblo de Landero y por otros de la zona. Supongo que como el autor tendría que hablar bien de Extremadura sin traicionarse a sí mismo, a su desolación y fatalismo, lo resolvió contando su excursión, algo más luminosa, desde la barra de un sórdido bar berlinés.
De nuevo tiene una prosa especial, en este caso una única frase con sólo el punto final. Es una prosa difícil pero que engancha y que en este caso es más asequible por ser un relato muy corto. La historia también me resulta más cercana que si se desarrolla en los neblinosos páramos húngaros, sin duda. Pero lo que cuenta tiene el mismo escaso interés, la misma futilidad a la que también se refiere el protagonista. En la búsqueda de ese último lobo parece que algo va a suceder con el guardabosques… pero es sólo la ilusión de un lector que busca en la prosa algo más que poesía.
.
Traducción y lenguaje: Adan Kovasics
Me ha parecido una magnífica traducción. Quizá al tratarse de un libro tan relacionado con España, Kovasics haya cuidado más el lenguaje y evitado lo que tal vez en Tango satánico eran americanismos en vez de errores. De hecho, es por la suma de ambas traducciones por lo que no aparece en el índice de Matemáticas bilingües. Y quizá por dos detalles que me han sorprendido: “en 1983 falleció el último lobo al sur del río Duero”. Al tener el texto en húngaro he podido ver que el autor escribió más bien que el lobo murió. Me cuesta creer que un titular de prensa usara fallecer para un lobo que en realidad fue abatido. La otra, que use agente forestal en un texto más o menos poético en vez de guardabosques o algo parecido que es lo que escribe el autor (vadór). Ambos detalles me reafirman en la importancia de que el traductor conozca bien, sobre todo, el idioma al que traduce.
.
Verde/*Novela
.
De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Un profesor venido a menos recibe una invitación para ir a Extremadura a escribir sobre esa región y le cuenta la experiencia al camarero húngaro de su bar de Berlín. Durante la visita, se interesa por la caza de un supuesto último lobo, empatiza con un guardabosques y cuando parece que ambos intuyen en el otro algo importante, se abrazan y se separan sin decírselo.
