No me cabe duda de que Maggie O´Farrell es una magnífica escritora. Ésta de La primera mano que sostuvo la mía es la cuarta novela que leo de ella y su prosa resulta fascinante. Su manera de relatar hechos dramáticos de manera sencilla, directa, sin alharacas pero contundente, me parece inigualable. Si en Hamnet quedé impactado por cómo relataba la muerte de un niño, aquí sucede lo mismo con un relato de lo que sucede en el mar. Es verdad que esta historia me parece mucho menos conseguida que las otras que he leído de la autora, quizá sea porque es una de sus primeras novelas, pero se sostiene perfectamente gracias a cómo la ha escrito.
La primera mano… cuenta dos historias paralelas sin ninguna relación durante tres cuartas partes de la novela, lo que normalmente resultaría molesto. Sin embargo, los personajes tienen la misma fuerza y el mismo interés que en otras de sus novelas. Ese “Verás.” con el que comienza el libro es extraordinariamente sugerente y no defrauda cuando se llega al “Aquí termina la historia.” La traducción, otra vez magnífica, ayuda a que la lectura sea un placer aunque uno no sepa bien a dónde va a ir a parar durante tantas páginas.
Otra vez destacan los personajes. Las mujeres de Maggie O´Farrell son un modelo a seguir que aquí están abrumadas por la maternidad, enamoradas, pero que no por ello dejan de ser plenas y fuertes. Viven sin exclusiones ni complejos aunque a veces hayan de ceder. Conceder, no les disminuye un ápice lo que son y por eso resultan tolerantes, pacientes, activas… Mujeres con las que la vida se hace más interesante. No calificarían nunca de escándalo el saber que las preferencias sexuales de otras mujeres no coincidieran con las suyas o con las de los manuales feministas. Las Lexies, Elinas, como las Agnes, Claudettes y Aoifes, saben lo que quieren sin que les preocupe si resulta convencional o transgresor. Son mujeres de verdad y si reclaman algo es libertad. Jamás se les ocurriría imponer la Igualdad ministerial a la mujer. Ellas no necesitan que las liberen de cuentos, se bastan para elegir lo que prefieren, lo que les gusta, lo que sienten y con lo que disfrutan. Son, sí, un escándalo… pero para el totalitarismo.
Traducción: Concha Cardeñoso
*Novela literaria
De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
