Quería leerme algo fácil y la unión del título de La muy catastrófica visita al zoo, el razonable buen recuerdo de La verdad sobre el caso de Harry Quebert y el olvido de otras novelas del mismo autor que no me gustaron me hizo animarme con ésta. Acerté por lo fácil sin más pretensiones.
Me parece sorprendente que un autor tan consagrado al parecer por las novelas de misterio se meta con una novela tan diferente. Ésta del zoo es más bien un libro juvenil, a la manera del Manolito Gafotas de nuestra Elvira Lindo algo mezclado con el Guillermo de Richmal Crompton y sus Proscritos. Entretenida, previsible y poco más. Quizá lo mejor sea el prólogo y el epílogo del autor que, con un aire al de La noche de la usina, (posiblemente el mejor prólogo que recuerdo) explica un poco un deseo de escribir algo agradable y disfrutar con los lectores. Y eso también está muy bien aunque no sólo de caramelitos pueda vivir el lector.
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Traducción: Teresa Gallego y Amaya García
Es buena, apenas se encuentran cosas raras y hace un esfuerzo evidente por trasladar un lenguaje cercano: “no está el horno para bollos”, “requetenegar”, “cafelito”, “rarunos”, “compis”… Aún ignorando el original en francés no me cabe duda de que es un buen trabajo que merece un sitio en el índice de las Matemáticas Bilingües.
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Verde/*Novela
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