¿Qué nos parecería que en un restaurante nos dieran a probar un experimento que mezclara diversos licores con una sopa caliente? Posiblemente en un futuro, cuando el experimento cuajara, al plato le llamarían “consomme al jerez” y tendría un éxito rotundo. Pero hasta entonces habríamos estado pagando por diversos mejunjes más o menos acertados.
Eso es lo que parece que sucede cuando uno lee a Paul Auster, que practica diversas técnicas literarias sin pretender escribir exactamente un libro… aunque se venda luego como tal. En Invisible se van sucediendo narradores, personajes, historias, unas dentro de otras, sucesos inciertos, locos… para acabar de una forma aparentemente casual y absurda. Hasta el título parece haberle caído al libro de refilón.
No es frecuente la narración en segunda persona. Lo es más en primera y tercera. Bueno pues Auster usa las tres. Tampoco es común que al principio abunden las descripciones y hacia el final haya más telegrafía que otra cosa. Ni lo es acabar una historia en una isla del Caribe totalmente ajena al París y Nueva York en que discurre toda la trama. Ni que un personaje absolutamente secundario sea el que tome las riendas de ese final, si es que hay un final. Son cosas extravagantes en un libro, de cierto interés como experimento, supongo. Otra cosa es que en sí mismo el experimento llegue a ser una historia coherente, un plato de la carta. Ah, y los tiros nos salen por la culata, no se nos salen por ella.
Sin embargo he de decir que, pese a todo, Auster sigue escribiendo de una manera que engancha. Un estilo directo, que se ciñe a lo que le interesa para volcarse ahí y llegar al lector. Sus temas, voy viendo, son bastante recurrentes: años 60, poesía, Vietnam, sexo, Nueva York, traducciones, París, una cierta indolencia en el vivir, situaciones inciertas, apellidos mejor que nombres, diálogos que se mezclan con las reflexiones (como en La carretera, no hay guiones de ayuda pero me gusta), reflexiones alcoholizadas, cine… Sobre todo me atrae esa visión utópica e imposible del sexo que en Invisible tiene gran importancia. A todos nos gusta soñar y Auster nos lo pone fácil. El resto, es una historia que se deshilacha conforme avanza y, a diferencia de 4.3.2.1, que en absoluto salva al experimento. Pero para cuando te das cuenta ya has pasado un buen rato leyendo.
*Novela literaria
