La carretera

Cormac McCarthy

Guillermo del Campo
Fecha: 12 de noviembre de 2018
Categoría: Sin categoría

Un mundo apocalíptico, quemado, en el que la ha desaparecido toda norma y civilización entre los escasos supervivientes. Un padre y un hijo que recorren una carretera con el objetivo de sobrevivir un día más antes alcanzar el descanso de la muerte. Un entorno frío, que calará en el lector, triste, peligroso… Una narración lacónica, sin apenas comas, en la que se mezclan los diálogos con las descripciones sin que se aprecie apenas diferencia. Sin que se sepa bien quién dice qué. Árida, repetitiva, una narración hecha de párrafos que a modo de escenas más o menos van sucediéndose sin fin… y sin embargo de entre tanta ceniza asoman destellos de ternura que acaban por conquistarte y llenar la narración.

No es un libro para disfrutar porque la historia, escueta, es dura y agobiante. Pero esos destellos merecen la pena, nunca mejor dicho. Me queda la duda de hasta qué punto esos diamantes que asoman son tan valiosos como para justificar toda la ceniza en la que se encuentran.

Lo mejor, el niño que afea al padre su generosidad, el padre que lo disculpa todo, el niño que pide una seguridad que su padre intenta transmitirle con escaso éxito… maravillosos sobrentendidos paterno filiales. Lo mejor de lo mejor, un niño que se aferra a sus valores morales cuando hasta su padre flaquea. Es lo que va iluminando ese mundo calcinado y nos hace pensar que aún habrá un futuro.

Pero… la traducción, supongo que literal, es infame. Prácticamente en cada página aparecen dos o tres palabras rarísimas. Tan raras que buena parte de ellas ni aparecen en el diccionario. Y no me refiero a palabras técnicas sino a palabras que siendo menos comunes, con seguridad podrían traducirse de una manera más libre que permitiera una lectura normal. “isoclina de muerte”, “manecillas de cable ciego”, “flotadores de vidrio”, “cinéreos”… seguro que podían encontrar mejores traducciones con resultados más entendibles. No digamos expresiones como “a vuelo de cuervo” o “un rumor de olores”. En muchas ocasiones la que supongo que es una literalidad mal entendida desde mi punto de vista, lleva no sólo a la imposibilidad de entender lo que pone sino a errores evidentes. Y sin embargo se trata de un traductor con muchísimas obras. ¿Será posible que las haga con Google y nadie se lo afee o habrá alguna otra explicación?

Sin embargo lo cierto es que, quizá por la repetición de escenas, se puede leer el libro de Cormac McCarthy sin detenerse mucho en lo que realmente dice. Se puede pasar la vista por las líneas y dejarse empapar por la lluvia y el frío a pesar de semejantes expresiones y vocabulario porque no hacen falta. Incluso así, se aprecian los brillantes de entre lo grisáceo del paisaje y de la prosa.

*Novela literaria

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