Lo poco que he leído de la abundantísima obra de Oates me ha gustado. Sin embargo, El señor Fox, con más de mil páginas, una vez más, peca de verborreica. Engancha, está contada de una manera diferente a otras de las novelas que he leído de ella, también hace un retrato de muchos tipos estadounidenses… pero sobran demasiadas páginas para una historia que, además, resulta un poco manida y previsible.
He echado de menos un índice porque, aunque se lee bien, hubiera querido situar mejor los diversos tiempos de la novela, cuya narración es muy fragmentada Y sí, hay muchos secundarios interesantes, en particular el marido separado, pero la historia principal acaba resultando desvaída con tantos flecos y sin un cordón robusto que la sostenga.
Oates tiene oficio, qué menos con unos veinte novelones escritos desde que cumplió los ochenta años, y sabe crear tensión. También emplea recursos que dan vidilla, como apostillar entre paréntesis irónicamente contradiciendo su propio relato (además de tipografías, cursivas, etc.) Gracias a eso uno lee tantas páginas con gusto aunque se acabe decepcionando.
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Traducción: Ismael Belda
La traducción es notoriamente mejor que otras de las que le han perpetrado a Oates. Tiene algunos fallos pero puntuales ventanas “arqueadas” (en arco), “indiciado” (sospechoso) pero se nota también un esfuerzo por adaptarse al idioma, como cuando pasa del usted al tuteo (que en inglés no hay). Además, Oates es de por sí difícil pues uno ha de preguntarse cómo será “la mirada de una ostra atónita” ya sea en inglés o en español.
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*Novela
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