De El fallo diría que es una novela más simbólica que literaria. Una especie de parábola en donde lo que importa es el significado de la misma y no tanto cómo está escrita, las imágenes, las frases, las palabras… La trama se apoya sobre todo en los diálogos de unos personajes anónimos de los que desconocemos casi todo. Apenas si hay descripciones y lo más literario es el recurso de contar lo mismo desde diferentes puntos de vista a lo Maggie O´Farrell (pero sólo en esto), lo que va completando y aclarando una narración que en un primer momento puede resultar algo confusa. Casi como parodia se plantea una situación teórica muy a grandes rasgos en la que la tensión va creciendo hasta que falla precisamente por la condición humana, que emerge a pesar de cualquier intento de perfeccionismo ideológico. Ése, y ninguna otra cosa, es el factor fundamental de una novela algo policiaca mucho más sencilla que 1984, que casi desde el absurdo y el humor en la línea de La ópera de Vigata, por ejemplo, reivindica a las personas frente a los totalitarismos. Por el camino se nos habrán quedado dos círculos pequeños muy sugerentes que tanto jugo podrían haber dado en otro tipo de novela.
Pero, contra lo que dice buena parte de la nota editorial, Antonis Samarakis no clama contra las dictaduras de derechas: advierte y ridiculiza a los totalitarismos, cualesquiera que sean. Quizá Samarakis fuera de izquierdas, más que nada porque era griego y no polaco, pero es más probable que tan sólo fuera una persona amante de la libertad lejos de toda ideologización fanática, ésa que nos quiere salvar incluso contra nuestra voluntad. Que la contraportada emplee como reclamo a un Samarakis premonitorio de la dictadura de los coroneles no es más que otro ejemplo de la supremacía moral con la que la izquierda se dirige a la sociedad, en este caso a los lectores. Eso sí, Trotalibros mantiene su agradable costumbre de reseñar a los escritores, a los traductores, muy buenos, y a hacer un comentario editorial del libro, todo muy de agradecer.
Traducción: Rufino Cuesta y Margarita Ramírez-Montesinos
De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
En un régimen totalitario la policía detiene a un sospechoso del que sólo tiene eso: sospechas. Para saber si es un activista subversivo idea un Plan en el que un policía se ganará absolutamente su confianza en el trayecto hacia unas probables torturas. Pero el Plan se desarrolla tan bien que efectivamente acaban haciéndose amigos.
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*Novela
