Otra novela de Félix García Hernán sobre la base de sus policías habituales. Como Bevilaqua para Lorenzo Silva, aquí Gallardo cumple ese papel de personaje ya conocido que facilita la lectura. Aunque no soy muy aficionado a las sagas, en este caso me parece que la repetición de personajes les beneficia: dado que la historia tiene pocas digresiones que nos enseñen los entresijos de los protagonistas, al haber leído otras historias de ellos parece que se enriquecen.
Cierto que el género policiaco no es mi favorito precisamente pero aquí es como si me hubieran dedicado la novela con las menciones a Delibes y a La Regenta o las ambientaciones en sitios que conozco tan bien como Tahull, Les Angles o los bajos de Argüelles. Por el otro lado, aunque aparecen perlas como que el sabor de la derrota suele venir aderezado con sal, también hay expresiones que me extrañan como “que le contacten”, o “sacarse el pantalón”. Y, erratas aparte, el uso tan frecuentísimo de éste sin tilde, por muy correcto que ahora sea, me incomoda.
La historia engancha y mantiene en vilo al lector y ésa es su mayor virtud, que no es poca cosa. Tiene pocos puntos flacos (aunque cuesta creer algunas cosas), está muy bien trabajada y sus diálogos son adecuados; ni pocos ni muchos, medidos. Quizá, como en las otras novelas, peca de alguna vuelta de tuerca excesiva cuando parece que ya se va a resolver pero también se agradece que continúe unas páginas más. No hay paja, sólo la trama bien armada, llevada a buen ritmo hasta el final.
No me gusta que los buenos lo sean tanto y los malos sean tan malísimos. Se regodea en exceso en las dos cosas. Como me pasaba con Delfines de plata, resulta chocante lo expeditivo de los métodos policiales al servicio de lo políticamente correcto.
Dije una vez de El límite oscuro que era una novela estupenda sin más pretensiones. Cava dos fosas también es estupenda pero da un paso más: dos tramas en épocas diferentes, una crítica de una época difícil, algo más de pasión con la habilidad del autor para tratar estas situaciones con elegancia sin por ello perder intensidad… Sigue, en mi opinión, faltándole profundidad a los personajes (cuesta diferenciarlos en los treinta años que los distancian en las dos historias que avanzan en paralelo) pero quizá sea cierto que para leerla del tirón, como casi no queda más remedio que hacer, no hace falta más.
*Novela de intriga
