Leí uno de los primeros de Bevilacqua y no me entusiasmó. Éste, que es el último, menos. Esperaba que el paso de sargento a subteniente hubiera enriquecido las tramas pero, aunque no recuerdo bien las de El alquimista impaciente, me parece que no ha sido así en absoluto. Está bien escrito, en español, por cierto, pero la historia es tan convencional, tan real… que no me ha interesado nada. Pensé que habría alguna sorpresa, algo inteligente, un golpe audaz… No, la clave la tiene un programita informático que dibuja el seguimiento de los teléfonos móviles. Y no hay más.
Ya comprendo que se pretende que haya más: es el reconocimiento al trabajo constante, la dedicación… pero es que cuando leo una novela no me interesan las vidas de los santos ni lo bien que funciona nuestra policía. Por otra parte, me parece que es todo taaan políticamente correcto… Son esos detalles los que luego veo que me resultan contradictorios en algunos otros de sus libros en los que parece que tiene que justificarse por admirar a la Guardia Civil y al orden. También tiene un buen rollo informático y de criptomonedas pero, de nuevo, no leo novelas para aprender esas cosas. Lo mejor, el comentario de que los bitcoins en español no se deben minar sino extraer o generar. Muy poco, ciertamente para casi cuatrocientas páginas.
Por lo demás, el primer y último capítulo dan un barniz de algo más que una novela policiaca, perfectamente ajenos al resto por otra parte. En medio, diálogos y más diálogos llenos de sobrentendidos y de ese compañerismo supuesto del tipo de los que abundan en los libros de Pérez Reverte que permite no decir nada y que uno se pueda inventar lo que quiera. Así, no hay lector que no encuentre su sitio, claro.
La verdad es que lamento ser tan negativo con Lorenzo Silva, que tuvo la amabilidad de contestarme a un correo hace años y con el que creo que comparto muchos intereses pero es que también creo que no se puede pretender contentar a todo el mundo.
*Novela de intriga
