reseña mundo feliz martín

El mundo feliz

Guillermo del Campo
Fecha: 6 de abril de 2025
Categoría: Sin categoría

Luisgé Martín expone en este ensayo la necesidad de que buena parte de la famosa novela de Huxley se hiciera realidad. El cambio del título ya apunta algo: no hablamos ya de un mundo indeterminado, el de Huxley, sino del que, según el autor, la humanidad debiera alcanzar, con el escándalo que ello supone (para quien haya leído a Huxley). Pero es que el escándalo no parece ser un condicionante para el autor, al que he leído precisamente por la polémica acerca de su libro sobre un asesinato mediático (*). El mundo feliz comienza con una tesis muy breve sobre la condición de la vida humana (que no reproduzco por lo desagradable que me parece) pero de inmediato pasa a un lúcido diagnóstico de muchos de los problemas actuales con los que atrapa fácilmente al lector y con el que pretende llevarlo a una conclusión que veo tan falsa como contradictoria con mucho de lo que expone.

Acertar en el diagnóstico es fácil, lo muestran a diario todos los demagogos, los actuales populistas. Martín lo pone de manifiesto también con facilidad: el hombre no es perfecto y no lo será por mucho que trate de alcanzar esa perfección. Las sociedades siempre habrán de sufrir esa condición humana, animal entre otras cosas, sin que ni la instrucción, ni la cultura, ni la religión pueda alterar el resultado. Como bien dice, en el SXII no había más imbéciles que ahora a pesar de las evidentes mejoras en casi todos los órdenes. Y como aún dice mejor, lo que en realidad cambia es que los imbéciles actuales no se tienen ya por tales, lo que es mucho peor. Esto es, quizá, lo más interesante del libro: la crítica a lo políticamente correcto, a las modas de pensamiento, a la tolerancia relativista, al respeto infinito hacia la estupidez por el mero hecho de que sea otro ser humano quien la ostente. En paralelo, defiende la coherencia personal, el espíritu de superación o el afán de soñar… para proponer reducir todo ello a algoritmos y química, como Huxley. El avance científico lograría entonces el mundo feliz… pero desprovisto de seres humanos en mi opinión porque lo que lo caracteriza es, precisamente, el amor, el deseo de trascender o la filosofía. La condición humana, que no se ve mermada por la aparición de una vacuna y ni siquiera por la utópica desaparición de todas las enfermedades, sí desaparecería sin el trabajo, el afán de superación, y la necesidad de metas que alcanzar, tanto si se llega a ellas como si sólo se buscan.

Aunque ahora pienso que la contradicción del autor no sea quizá sino un mero juego retórico sobre el que apoyar una provocación como, de otra manera, aquélla de Cien noches o la del asesinato ya mencionado.

.

.

Verde/*Ensayo

(*) No puedo escribir sobre un libro del que no sé apenas nada, que quizá también sea una provocación y que en todo caso ha acabado secuestrado (o autosecuestrado). Editorial y autor conocen el libro, creían que merecía la publicación y al aplicarse la autocensura me recuerdan al 1984 del otro utópico, Orwell, en cuyo mundo perfecto ya no hacía falta ni la censura directa.

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Las cookies empleadas en esta web nunca almacenan información personal.

Para más información, consulta la política de privacidad.