Una historia acerca de la promiscuidad demasiado ambiciosa: desde el principio planea un crimen, un estudio científico, un documental, las historias de los personajes principales, las reflexiones… Y si uno se lee la contraportada descubre que la promiscuidad es también literaria y que hay páginas escritas por diferentes escritores actuales.
Decir de alguien que es demasiado ambicioso ya es anticipar que probablemente no ha logrado sus aspiraciones y ciertamente creo que es lo que aquí sucede. Cuando uno acaba el libro se queda pensando que tal vez le sobren las ciento ochenta primeras páginas y que si se hubiera centrado en el crimen y en la esposa despechada mejor nos habría ido. Porque todos esos reportajes aportan muy poco estén escritos por unos u otros. Y los avatares del tipo Sombras de Grey, tampoco gran cosa. Eran mucho más interesantes Graciela y Harriet incluso vistas desde el punto de vista de Irene pero de eso sólo tenemos casi un epílogo. Uno avanza demasiadas páginas hacia no sabe dónde y cuando lo encuentra tiene la sensación de que le han engañado. Que el Luisge Martín se ha escondido en artificios y no ha sido capaz de contar lo que pretendía ni con ayuda de otros. O quizá ni lo pretendía, que sería peor.
Y eso a pesar de que está bien escrito y de que no abusa, como ahora está tan de moda de anunciar página tras página algo mucho más interesante que está por venir. No, a diferencia Las huellas del silencio, el peso de la narración está en el presente sin necesidad de anticipos pero ese presente es pobre, con poca relación con el final e intercalado de tanto rollo… acaba haciéndose hasta pesado. Lástima.
*Novela literaria
