Veinticuatro horas en la vida de una mujer

Stefan Zweig

Guillermo del Campo
Fecha: 23 de marzo de 2025
Categoría: Sin categoría

Me gusta más el autor cuando escribe ensayos o sobre historia. Para los relatos y las novelas me parece que se queda un poco atrasado con ese narrador en primera persona que es también el personaje principal. Sin embargo, no por ello deja de tener su mérito pues aunque parece una novela, por tan corta y por su estructura casi sería una reflexión sobre el tema.

Zweig plantea una historia que impacte, rotunda, con escasos antecedentes y a la que tampoco da mucho desarrollo, como pie a la que es la verdadera historia, algo más larga y con pasado y futuro. La primera sirve para tomar posiciones. La segunda, una confesión, para reflexionar sobre esas posiciones quizá tan alegremente asumidas.

El tema podría ser la fidelidad matrimonial, los convencionalismos sociales, la búsqueda de la felicidad, la fuerza de la pasión o más aún, lo destructivo del despecho. Porque toda la confesión gira en realidad en torno a una humillación y un rechazo muy lejanos que se consideran inmerecidos y cuya superación ha requerido de mucho más tiempo que necesitaron el desengaño o el tedio. También podríamos añadir la necesidad de ser comprendidos antes que justificados y mucho menos juzgados, por más que todo sea necesario. La reflexión acerca de que si todo es disculpable nada debiera ser juzgado, planteada en un caso inicial apenas esbozado, da aún más juego cuando lo vemos con mayor detenimiento.

A Zweig se le ha reprochado ser un cobarde por suicidarse e incluso, recientemente, de machismo por el simple hecho de que le acompañara en ello su mujer. Evidentemente habría que haberle preguntado a ella. Sin embargo, viendo su sensibilidad no me sorprende que se suicidaran juntos. La descripción de las manos de uno de los personajes es estupenda y no parece escrita por un hombre, que habitualmente se fija en otros detalles más evidentes. Como bien dice, los jugadores de póquer, y en general las personas, han aprendido a hacer de su rostro una máscara impenetrable pero las manos les delatan fácilmente. Que surja la pasión por unas manos por encima de otras cosas, ya dice mucho de cómo escribe Zweig.

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Traducción: María Daniela Landa

No me ha parecido mala aunque cae en el error típico de abusar del hipérbaton. Bien es verdad que la prosa de Zweig, algo trasnochada y ampulosa, da pie a ello. Por otra parte, ignoro si el original fue escrito en inglés, lo que explicaría al abuso de anteponer el adjetivo, o en alemán (idioma en el que no sé si se da la misma construcción).

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*Novela

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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
A principios del SXX, en un hotel de veraneo, una mujer se fuga con un guaperas, lo que supone un escándalo comentado por los huéspedes. Ello dará pie para que una anciana confiese que en una ocasión también perdió el norte por un hombre, ludópata, que la rechazó y humilló.

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