Brigitte Giraud: Vivir deprisa
No me han entusiasmado otros premios Goncourt (tampoco he leído más de dos…) porque me han parecido novelas fáciles sin demasiada ambición. Vivir deprisa no es muy diferente. Cortita, facilona, no está mal sin que por ello me llame nada la atención. Me sorprende que dé para un premio que no sea, eso, facilón.
Desde el principio sabemos que trata de la muerte en accidente del marido de la narradora (que es, a su vez, Brigitte Giraud) y tenemos una estructura curiosa: cada capítulo analiza brevemente las posibles circunstancias que hubieran podido evitar el accidente. Desde “si le hubiera preguntado” hasta “si el semáforo hubiera estado en verde”. Preguntas que, sin duda, asaltaron una y otra vez a la viuda y que nos rondarían a cualquiera en esa situación. Esa estructura es, para mí, lo más novedoso porque, por lo demás, carece del dramatismo de El Adversario o de la profundidad de Hablar solos. No en vano han pasado veinte años del suceso y el tono puede ser más alegre, que tampoco está mal.
La traducción me ha parecido muy buena, con palabras como tascar, y, sobretodo, con notas al pie de página, que no me explico por qué han pasado de moda.
Traducción: Mª Teresa Gallego
Verde/*Sucedido
