Tengo, tengo, tengo es un libro que pretende tratar los ritmos de la lengua y por ahí me sedujo. Ya había leído otro libro de José Antonio Millán que me había parecido interesante aunque de poca profundidad. La contraportada, además, anuncia que se exploran los “por qués”… todo prometía. Pero no cumple: en realidad, en vez de explicaciones el libro acumula enumeraciones sin tampoco una estructura muy clara. Quizá al final hay unos párrafos dedicados a la prosa pero nada más.
Afirmaciones como “personas que saben de música me han informado de que la melodía es algo así como sol-mi-la-sol-mi” al referirse a alguna cantinela, sin extraer de ello la menor consecuencia, sin siquiera aventurar una hipótesis, deja al libro en una mera enumeración, seguro que útil para los estudiosos pero nada interesante para el lector de a pie. Y no sé yo la fiabilidad que puede tener “alguna persona que sabe de música y que dice que suela algo así como…” Lo mismo que afirmar que si tuviera que apostar entre qué versión es más antigua entre “la Virgen de la cueva” o “la vieja está en la cueva” el autor lo haría por la segunda sin dar mayor razón n i venir siquiera a cuento.
Lo casi nada que explica, es de métrica muy básica y, en general, es una mera recopilación de dichos, refranes y cancioncillas que me ha resultado decepcionante.
*Saber
