Reseña, Guillermo el organizador, Richmal Crompton

Still William

Richmal Crompton

Guillermo del Campo
Fecha: 8 de agosto de 2025
Categoría: Sin categoría

Pocas veces tiene uno ocasión de que se edite el volumen que faltaba en sus libros de juventud así que he de reconocer que me emocionó encontrarme con Still William. (No me resisto a usar un título tan bueno en vez del traducido). Al parecer era el quinto libro que nunca se llegó a publicar en España. Sí se publicaron los anteriores y posteriores de un total de siete que yo consideraba la colección completa (por que fueron los que heredé de mi padre aunque luego hubo bastantes más pero de otros traductores). Si bien yo no supe de su falta dado que la inmensa mayoría de las historias son independientes, lo cierto es que Still William era el quinto. En él aparecen por primera vez Violeta Bott y Huberto Lane, conocidos de libros posteriores pero que nunca me habían sido presentados formalmente.

Guillermo no vivía aventuras tan apasionantes como Los Cinco o tantos otros héroes ni te hacía soñar con islas, contrabandistas, tesoros… Con los libros de Guillermo no se soñaba, se vivía. Sus peripecias eran mucho más cotidianas. A ninguno nos habían regalado un castillo al que ir en barca de remos ni una caravana arrumbada en un jardín que nos sirviera de cuartel general. Pero el que más y el que menos tenía una tía sorda, podía “deslizarse” tratando de que no lo vieran sus hermanos y huía de la pesada mano paterna. Y eso a pesar de que no teníamos escuelas dominicales ni agua de regaliz, ni pastores protestantes, por si fuera poco, casados. Tampoco teníamos cobertizos, ni usábamos gorra ni cuellos ni corbata para ir al colegio… Daba igual porque comprendíamos a la perfección la lógica de Guillermo, nos solidarizábamos con ella y lo único que nos ponía en mejor situación era que teníamos más capacidad que él para prever el desaguisado o malentendido que inevitablemente se iba a producir. Esto nos hacía vivir intensamente las situaciones a la vez que nos teníamos por listos previendo el inevitable desenlace. Para nosotros sí era posible aseverar con determinación, lanzar miradas feroces, aplastantes, sostener la mirada, contonearnos al andar y hasta archivar frases para uso futuro. Todo eso estaba a nuestro alcance y nos permitía imitar a Guillermo. Me encantan los diálogos en los que, a lo largo de una sólida línea argumental sólo comprensible para el lector, Guillermo se embala y da unos saltos tales que impiden por completo que lo siga su interlocutor.

.

Traducción y lenguaje:

Yo comencé a interesarme por las traducciones al darme cuenta en los libros de Guillermo que me gustaban las de López Hipkiss que las de Peraire del Molino u otros. Al leer el prólogo de Still William he aclarado mejor del desbarajuste que tenían las ediciones de Molino. Aunque era algo que se percibía (personajes que aparecían de repente, falta de cierta continuidad, etc.) y que también sucedía con los libros de Salgari editados por Gahe, la verdad es que sorprende el descuido de ediciones que no seguían el orden de publicación y que barajaban los capítulos de unos libros a otros. El lío llegaba a consignar traductores que sólo lo eran, si es que lo eran, de algunos de los capítulos del libro que formaban, omitiendo al de los otros. Cuando uno se fija ve que, además, unos libros tienen índice y otros no… y que había puesto a López Hipkiss en un pedestal injustamente porque sus traducciones están plagadas de errores sintácticos y de todo tipo de decisiones más que cuestionables. Si yo lo prefería a otros traductores era por que me había acostumbrado a sus “troncho”, “uh”, etc. Pero al con algo de detenimiento su traducción con la supuestamente mejorada de esta nueva edición de Espuela de Plata y con el original en inglés, se ve que una y otra son un desastre. Hipkiss, por ejemplo, puso a Joana de nombre Juanita, algo innecesario que, innecesariamente también, corrige Espuela de Plata llamándola Juana. Muchas de las comillas del inglés están eliminadas tanto por una traducción como por otra y lo contrario, también las añaden de forma bastante caprichosa y no siempre de la misma manera. Eso sí, Espuela de Plata prefiere un “Bah” al “Uh” de Guillermo, por ejemplo, y con eso y poca cosa más dicen haber revisado y corregido la edición de Molino. La nueva edición mantiene todo tipo de errores erratas, equivocaciones y tal cantidad de fallos que parece increíble que se pueda afirmar que la edición ha sido mínimamente revisada. En cambio, no es cierto que hayan mantenido el sabor de Hipkiss porque han hecho pequeños cambios, ya he mencionado algunos, que restan sin haber aportado nada en el apartado de la corrección. Por no hablar de que tampoco han respetado el formato ni la tipografía, tan característicos ambos. Es decir, han hecho como que hacen para poderlo decir pero no han hecho ni una cosa ni otra: ni han respetado lo que había ni tampoco lo han mejorado en nada.

Aunque no he mirado mucho la traducción en sí de Hipkiss, sí he visto que, como tantas veces pasa, algunas de las cuestiones obedecen a fallos del original: en el primer capítulo se repite varias veces una palabra extraña que no casa con la historia, “floreo” que en inglés aparece como “flourish”. Desde luego, en español la palabra no es muy afortunada y mucho menos si se repite varias veces. Pero dudo de que en inglés sea mucho mejor. En todo caso, el traductor debiera haberlo corregido con la misma libertad con la que traduce otras cosas. Por ejemplo, el “vicary” en inglés pasa a ser el “pastor protestante” en español. Posiblemente también ayude a enfatizar el carácter de hereje de tal señor que, por si fuera poco, tiene esposa pero por la misma razón habría podido molestarse en mejorar otras cosas y por ello, aunque sigo prefiriendo las traducciones de López Hipkiss, me doy cuenta de que es sólo por una cuestión de familiaridad, que a todo se acostumbra uno.

Viendo lo que cuenta el prólogo de que la censura obligaba a cambiar el santo al que Guillermo dibujaba bigotes por Nerón, viendo lo del pastor protestante y viendo algunas entrevistas a escritores actuales censurados en las traducciones para Estados Unidos, (Elvira Lindo cuenta que no ponen “Christmas” en los cuentos de Manolito Gafotas sino que lo sustituyen por “Holiday”, para evitar connotaciones religiosas y varias zarandajas más) tal vez habría que escribir un libro sobre la censura de las dictaduras, tanto de las políticas como de las de lo políticamente correcto.

.

*Novela

PD. Aprovecho para poner aquí los ocho libros de Guillermo que tradujo Guillermo López Hipkiss (y que yo me tomo la libertad de considerar como los auténticos, los de pura casta, aunque los muchísimos restantes también fueran de Richmal Crompton): Just William, Guillermo el incomprendido, Guillermo hace de las suyas, Guillermo el genial, Still William, Guillermo el conquistador, Guillermo el proscrito y Guillermo en apuros.

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Las cookies empleadas en esta web nunca almacenan información personal.

Para más información, consulta la política de privacidad.