De vez en cuando es agradable cogerse una novela fácil. En este caso, una policiaca que tenía el atractivo de combinar a un escritor avezado en el género, aunque a mí no me entusiasme, Lorenzo Silva, trabajando en pareja con Noemí Trujillo. Tenía curiosidad de ver si eso introducía mucho cambio con respecto a Lejos del corazón.
Yo diría que mucho cambio, no. Vuelve a ser una novela cuya trama policiaca es casi una excusa para combinarla con los problemas laborales y personales de la protagonista, en este caso policía nacional en vez de guardia civil. Pero sí la he encontrado mejor definida en todo: las tres tramas y también una clara intención, que va en el título, de denuncia del machismo en muchas de sus formas, desde las más duras hasta las menos llamativas.
Sigue pecando, en mi opinión, de excesiva corrección política, a veces parece un cursillo de liderazgo, pero peca un poco menos. Sin alterar apenas la línea de Bevilaqua, yo creo que las aportaciones de Noemí Trujillo, si efectivamente son reales, la mejoran un poco.
De paso comenta algunas lecturas, como Silva comenta de música, que siempre se agradecen aunque resulten un tanto pedantes en el relato.
Al volver de una celebración la protagonista conduce con bastante más alcohol del permitido y se permite comentar con cierta indolencia que espera que no le cacen en un control. Unas modas sustituyen a otras. Hace unos años ese comentario sería imposible de la misma manera que en este libro no cabe ni una mirada apreciativa a una mujer. Pero, con el tiempo, todos los péndulos acaban centrándose.
¿Podría ser que unos capítulos los haya escrito uno, el que escribe Whatsapp, y otros el que escribe wasap? Me gusta más el segundo y no me explico como una palabra de uno tan frecuentísimo hoy no la españolizamos de una vez y escribimos guasap.
*Novela de intriga
