Poeta chileno

Alejandro Zambra

Guillermo del Campo
Fecha: 1 de agosto de 2021
Categoría: Sin categoría

La inquietante portada no es gratuita y refleja uno de los pasajes del libro. El título tampoco lo es, recoge bien de lo que trata. No de un poeta, no de la poesía sino de lo que es ser poeta en Chile, un país donde, al parecer, ser poeta es como ser futbolista en Brasil o modelo en Venezuela. De haber sabido esto quizá nunca habría leído este libro porque no estoy muy interesado en la poesía y mucho menos en los poetas en abstracto por muy andinos que sean. De hecho, estoy seguro de que me pierdo una parte importante del libro por esa razón como creo que la perderán quienes, aun interesándose por la poesía, no estén muy al día de la chilena.

Aún diré más: una parte significativa del libro, las más de cien páginas de Poetry in motion tienen muy poco interés para mí. Sin embargo el resto, unas trescientas, sí me han gustado y mucho.

Poeta chileno cuenta las vicisitudes amorosas y familiares de Gonzalo con Carla y su hijastro Vicente. Poeta pretende ser Gonzalo y muchos años después también Vicente pero eso es el telón de fondo de una historia sencilla, bonita, triste, real, vívida de una relación de pareja y de un padrastro. Aquí no hay héroes ni villanos. Hay una realidad muy verosímil que cala precisamente por eso. Alejandro Zambra nos advierte al final de la primera parte de que es gracias a un reencuentro casual por lo que la historia alcanza la cantidad de páginas necesaria para llegar a ser una novela. Y también nos dice al final que la historia acaba bien simplemente porque no la continúa, como les sucedería a tantos libros si les arrancáramos las últimas páginas.

En el libro hay comparaciones extensamente desarrolladas acerca de los padres separados y los padrastros, las familias, los problemas que supone para la educación de los hijos, hay también un comienzo bajo un poncho rojo muy estimulante y, en definitiva, hay una historia entrañable que leer con el fondo de poeta detrás.

Allí, en Chile, también hablan español, no como muchos acomplejados de por aquí. Pero es un español muy diferente. Sin llegar a impedir la lectura, la dificulta un poco porque son demasiadas las palabras desconocidas para nosotros. Como pasaba con el español mejicano, tampoco compenso las dificultades con las expresiones levemente diferentes que hallo en el español de argentina y que tanta riqueza me aportan. Hay algunas, claro, los corredores hacen cien metros planos y no lisos, pero en ese sentido he de reconocer que leer a chilenos o mejicanos se me hace menos atractivo que a otros hispanoamericanos.

De todas maneras, procuraré leer alguna novela más del autor.

*Novela literaria

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