Leí este libro cuando salió en los noventa pasados y no me gustó demasiado pese a que pensé que era problema de mi inexperiencia con novelas tan densas y de ese tipo de novela literaria que, sin embargo, con el tiempo me entusiasmaría. Luego leí algún otro libro más del autor que no me dejaron ni esa huella siquiera. Sólo Plenilunio se quedó siempre pendiente de otra oportunidad y, efectivamente, pasados bastantes años, he podido apreciarlo mucho mejor.
Lo primero que debo decir es que nunca lo consideraría novela literaria porque si bien tiene mucho de ella, tiene también mucho de lo que ella adolece: una historia interesante que se basta por sí misma para atrapar al lector. De hecho la historia, un asesinato en primer término aunque hay alguna otra más, dificulta la lectura sosegada porque Muñoz Molina se demora en contarnos las cosas con varios narradores que cuesta identificar… cuando estamos ansiosos por saber qué va a pasar a continuación. Plenilunio es un libro que creo que hay que releer necesariamente porque me parece imposible mantener la atención al alcanzar la tensión las cotas a las que llega. Ha sido ahora, con muchos más años y un vago recuerdo de lo que sucedía cuando he podido apreciarlo bien y, a pesar de ello, me ha costado no saltarme algún párrafo.
Casi cada capítulo está narrado por los pensamientos de alguno de los personajes, no siempre conocidos aún y normalmente inidentificables hasta que pasan bastantes líneas. Eso y que el relato es sustancialmente sórdido y triste, que desconocemos el nombre de los protagonistas, que tiene descripciones que se alargan varias páginas que no siempre sabemos cómo encajar (hasta cuatro se llevan unas manos de uñas rotas y malolientes), hace que no sea una lectura fácil. Pero la explicación de un marido del tipo “comprometido-atormentado” y otras muchas, hace que todo lo que rodea al caso se lea con avidez. Hay reflexiones estupendas como la que compara el valor heroico con la inconsciencia de una borrachera, o que “aquello que tarda mucho en llegar es igual que si no hubiera llegado, peor incluso, porque el cumplimiento a destiempo de lo que tanto se deseó acaba teniendo un reverso de sarcasmo”. Quizá eso explique lo poco que me gusta comprar por Internet, porque se separa la decisión de comprar del disfrute de lo adquirido.
Como digo, siendo interesantísima la historia policial, aún son más apasionantes las demás historias que la rodean en esa Úbeda lluviosa y con ellas esta vez he disfrutado una barbaridad con la morosidad del autor.
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*Novela
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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Un inspector de policía trasladado a Úbeda tras pasar muchos años de terrorismo en Bilbao va consiguiendo quitarse la coraza que necesitó en aquellos años duros y de los que no ha salido indemne pues su mujer ha acabado necesitando tratamiento psiquiátrico severo. Es ahora cuando comienza a sentir de verdad, lo que le lleva a poner todo su empeño en descubrir a asesino de una niña mientras se comienza una relación titubeante con su profesora. Entre tanto, los etarras no se han olvidado de él que, sin embargo, va bajando la guardia conforme se va desprendiendo de tanto miedo. Aunque eso casi le acaba costando la vida, supone también un renacer a ella cuando esquiva el atentado gracias al grito desesperado de la profesora.
