Lugares fuera de sitio

Sergio del Molino

Guillermo del Campo
Fecha: 18 de noviembre de 2018
Categoría: Sin categoría

Atraído por el título y La España vacía del mismo autor cogí el libro con mucha ilusión… que se me desvaneció al poco. Una encuadernación muy pobre y una primera parte confusa acerca de fronteras y guerras civiles que no me convenció gran cosa. Yo había valorado mucho visitar los cerros de Úbeda en La España vacía pero, claro, ésos se quedan lejos cuando se abordan cuestiones más serias. O simplemente cuando se tratan temas sobre las que existe más información. En estos casos aflora el periodista carente de la rigurosidad de otras disciplinas y se nota. No es lo mismo divagar sobre Gibraltar que sobre Petilla de Aragón porque para hablar de lo primero (o de Melilla, o de Ceuta) hay que saber mucho más que el mero turista o reportero de ocasión.

Por otra parte, es una pena que un relato que parece no tener mayores aspiraciones que las de reflexionar un poco sobre lo humano y lo divino a cuento de unos enclaves curiosos deje caer como dogmas de fe tantos supuestos sobrentendidos. Se nota que, como dice Sergio del Molino, la frescura y la amplitud de miras suelen estar más cerca de esa Petilla de Cajal que de la Villa y Corte, siempre tan políticamente correcta. Y eso que se nota que vamos evolucionando, y ya somos capaces de cuestionar a los nacionalismos internos llamándolos incluso… ¡ ”etnicistas”, nada menos! Porque para llamarles lo que son, “racistas”, todavía nos falta un poco. Eso sí, evolucionamos pero sin soltarnos de la mano de la corrección (nunca oí llamar a Gironella “Josep María” pero, quién sabe) que arrastramos desde hace ya más de cuarenta años. Y lo que te rondaré, morena. Una corrección que nos impide llamar a las cosas por su nombre por si nos equivocamos. Y que mantiene ese tono de autocrítica pretendidamente objetivo, yo diría más bien acomplejado, con el que elevamos a los altares cualquier manifestación de legítimo orgullo siempre que no sea española. Pero todo esto es ideología, no literatura.

Como decía, el libro, comienza mal, porque empieza por lo difícil y el tema tiene más enjundia de la que puede abordar. Creo que plantea algo parecido a una tesis pero ni en la conclusión la acabé de entender mucho, quizá por blandita y amorfa. Cierto que va remontando poco a poco conforme los enclaves van perdiendo importancia y el estilo desenfadado se presta más a jugar con las palabras. Pero a pesar de ello son pocas las páginas que merecen la pena.

*Pensamiento

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