Lo saqué para que lo leyera mi hijo y se me antojó releerlo. Reconozco que sigue teniendo su atractivo y que aunque el tiempo pasa (más por mí que por el libro), no pasa mal. De hecho esta vez he podido apreciar la estima que Dumas parecía tener a España pues en varias ocasiones la nombra con respeto, menciona sus buenos vinos y también sus caballos.
También he podido ver que, como tantos relatos de éxito de la época, es poco riguroso y se nota que se escribió deprisa y a la vez con una discontinuidad que da lugar a pequeños errores. Menciona los colores de la bandera de España como rojos y amarillos, cosa que resulta antihistórica en tiempo de Richelieu. Pero pese a todo, es un gran relato empezando por el título: Los tres mosqueteros… que en realidad son más bien cuatro! Nada que ver con la historia de El conde Montecristo, mucho más inverosímil en tantos aspectos, a veces hasta moralista y ciertamente previsible. Los tres Mosqueteros tiene una historia francamente buena, que Dumas desarrolla con maestría.
*Clásicos
