El relato algo inconexo, con una cierta mezcla de Iris Mudoch con el último Auster, de unas memorias cuyo interés parece un tanto dudoso. Sin embargo, algo hay desde el principio que te interesa: un gran amor, una acusación de asesinato, unas notas a pie de página de lo más extravagantes, una traducción extraordinaria y un humor francamente bueno…
Miriam, el gran amor, es uno de los grandes valores de estas memorias, más por lo que transmiten que por lo que realmente cuentan (lo que no es decir poco). El asesinato… bueno, algo debía haber para poder llenar casi seiscientas páginas. Pero no da para mucho aunque permite rematar bien. Las notas… van cobrando interés por cuanto también nos anticipan que nos falta algo.
La traducción es para disfrutarla: qué cantidad de palabras bien elegidas, qué pocos errores (e incluso ésos tengo dudas de si serán deliberados, como los de Delibes) que construcciones tan adecuadas… Bien por Miguel Martínez Lage, el traductor, porque en un libro que se salva por la prosa más que por los sucesos, buena parte de las traducciones lo destrozarían y en este caso da la sensación de que incluso pasa lo contrario: cuesta creer que el original sea tan cuidadoso y, desde luego es un lujo poco común que la traducción no lo haya convertido en vulgar. Hay que saber mucho para traducir lo que sea por “cenutrio” o por “ojoplático”.
Lo que cuenta… eso ya tiene menos interés y en tantas páginas resulta un lastre importante. Cierto que va remontando conforme avanza hacia el final pero no tengo paciencia para tanto. Me sucedió también con El verano que mi madre tuvo los ojos verdes: avanzar tanto sin saber a dónde me cuesta incluso aunque el final lo pueda merecer. El verano era más corto, Barney es mejor. Pero me cuesta. Entremedias, algunos sabrosos comentarios acerca del nacionalismo de Quebec, tan aldeano como el de aquí, que aportan una pizquita más…
Está claro que el problema es mío pero incluso así, quitarle doscientas páginas al libro creo que le vendría muy bien. Además, cada vez me gustan menos las novelas con diálogos. Por cierto, buena encuadernación a pesar de ser blanda.
*Novela literaria
