Unas notas de un adolescente en rebelión que acaban siendo las de un adulto excéntrico (que es como se llama a los ricos cuando están locos) y que cuentan un drama. O varios dramas sucesivos.
Como es de esperar, el relato no es muy coherente, el mismo narrador lo reconoce así, y uno ha de enterarse de lo sucedido a retazos, poco a poco y de una manera bastante somera. Eso ya resulta algo cansado pero hay que añadir que Tatiana Tibuleac parece disfrutar con metáforas absurdas pretendiendo que sean poesía casi. Yo albergo serias dudas acerca del valor que pueda tener tanta ridiculez (inodoro con forma de libélula, vestido que empieza en el cuello y acaba en todas partes, reír como un arcoíris al que hicieran cosquillas en los talones… ) pero de lo que estoy bien seguro es de que es un tipo de literatura que no me interesa nada. Ya pasé por Ignatius y por otros de su tipo y, la verdad, no me gustan nada.
Lo más destacable es el reencuentro con la madre, por otra parte más que previsible a la vista de la lamentable opinión que tiene de ella al principio del libro. Y la edición de Impedimenta que, siendo sencilla, sigue siendo preciosa, de buen papel, tipografía cuidada y bonitas portadas y contraportadas. Falla la encuadernación.
*Novela literaria
