La mayoría NO silenciosa

William Countryside

Guillermo del Campo
Fecha: 29 de mayo de 2025
Categoría: Pretextos

El respeto o la mirada atenta planteaba la importancia de mantener una actitud activa hacia el respeto. Escuchar, atender, es un buen comienzo pero en demasiadas ocasiones se queda en un mero formalismo. Decir que se respetan las ideas, que tienen derecho a ser elegidas por los votantes y defendidas en el Parlamento y luego tacharlas de comunistas o fascistas para aplicarles un “cordón sanitario” que cierre toda posibilidad de diálogo podrá intentar justificarse de muchas maneras pero es lo contrario a respetarlas.

El respeto a las ideas incluye aceptar que los demás pudieran estar en lo cierto y uno mismo, equivocado. Y como consecuencia, que el otro tiene derecho a desarrollar su ideario en los ámbitos que le sean propios. Incluso llegar a ser mayoritario. Los que piensan de una manera tienen derecho a explicarse y tal vez con ello a convencer a otros, (aunque mejor sería que las conversiones vinieran de la coherencia mostrada que del proselitismo) pero hay que respetar que quien esté en nuestras antípodas ideológicas, si cumple con los requisitos democráticos, pueda participar en la vida política y en los gobiernos. Pretender impedirlo a toda costa es opuesto al principio del respeto.

De todas maneras, que nuestros políticos carezcan de principios y a la vez presuman exactamente de lo contrario no puede sorprender a nadie y La mayoría NO silenciosa no va de votantes. Va de la mayoría que, con ideas de moda, se cree en la necesidad de propagarlas e imponerlas y hasta en el derecho a menospreciar a los minoritarios, aunque digan respetarlos. Se empieza por despreciar a los terraplanistas, se sigue con los antivacunas y se acaba con quienes usan el género neutro como inclusivo de ambos sexos Y no se pierde oportunidad de afeárselo.

Quienes tienen la suerte, o la habilidad, de seguir las ideas de moda forman una mayoría, nada silenciosa, que pregunta sorprendida “¿de verdad no vas a ir a la manifestación del cambio climático / vigilia de la Inmaculada?”. O interrumpen una reunión de trabajo diciendo “Tenemos que acabar ya porque hay que ir a la concentración por la igualdad”. Así te informan de algunas de sus actividades (no suelen alardear de acudir al podólogo) y te fuerzan a “posicionarte”. Vete tú a explicar entonces que estás a favor de la igualdad, en contra de la guerra y a favor de la justicia, etc. etc. pero que tal vez esa concentración vaya bastante más allá de lo obvio con lo que te la venden. O ponte a explicar que crees que se puede rezar sin ir a misa o simplemente no querer rezar.

Me doy cuenta de que si he introducido el símil religioso junto al político o social no es porque los católicos militantes conformen hoy una de las mayorías a las que me refiero sino por lo contrario: la mayoría de hoy, que no es muy religiosa, se acepta a sí misma perfectamente y no pone reparos a mi inobservancia de la Cuaresma. Es un ejemplo muy cómodo porque va con el sentir mayoritario, siempre tan respetable. Uno incómodo sería señalar la incoherencia de defender la vida a ultranza y dejarse fuera el aborto o la eutanasia. O algo tan simple como estar a favor de que pueda haber colegios que no sean mixtos. Esos ya no son tan respetables.

Las ideas no son malas por mayoritarias pero si tienen más riesgo de imponerse con la facilidad de las modas, sin reflexión que las matice. A ese riesgo se añade lo fácil que es justificar con ellas las conveniencias propias: muchos de quienes se quejan del aire acondicionado dicen no ponerse un jersey por estar comprometidos con la lucha contra aunque en invierno el cambio climático. (En invierno, en cambio, está bien quedarse en mangas de camisa si el otro tiene frío por mucho que sufra el planeta. ¿Será que los gordos somos más respetuosos?)

Las mayorías se han impuesto siempre, probablemente es inevitable, pero al menos no pretendían hacerlo “desde el respeto” (*)

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*Pretexto

(*) Expresión que parece que sitúa al que la emplea en el respeto y, por tanto, a quien se le dirige, lejos de él.

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