Otra relectura, esta vez de la que apenas recordaba nada. He leído casi todos los libros de Delibes, la mayoría varias veces, y siempre disfruto con él. A diferencia de otras sus novelas en las que la narración es lo principal aunque haya temas de fondo, aquí diría que es al revés: la soledad es lo principal y lo que se cuenta es más para evidenciarla que para otra cosa.
El personaje de Desi le permite tirar al campo en la línea de El camino, motejando a los personajes constantemente en una novela que transcurre en entornos más urbanos, muy en la línea de El príncipe destronado y de sus escenas de cocina y sirvientas. Anticipa también esas repeticiones en lo que dicen los personajes tan características de Cinco horas con Mario y que tanta naturalidad aportan. Pero en La hoja roja las repeticiones no son sólo muletillas o cuentos pues los capítulos se solapan entre sí de modo que cada uno recoge algo del anterior y va añadiendo un poco más. Como decía, lo que importa es la sensación de soledad que transmiten el viejo y la sirvienta, cada uno por diferentes motivos y quizá con caracteres un tanto extremos que hacen hasta el lector les abandone también un poco.
Pero los incondicionales de Delibes seguiremos encontrando eso de caracterizar a los personajes mediante el habla, un habla intrascendente y tan natural por otra parte, que se basta para retratarlos. También veremos la fina ironía con la que el autor ponía en evidencia al amigo Eugenio (igual de solitario, por otra parte) y que aquí se emplea para situar bien el entorno pretenciosamente cultivado del padre de Eloy y de sus amigos. Y mientras disfrutamos con todo esto, como siempre, y de la prosa tranquila y afinada, nos encontraremos con que el libro se nos acaba de pronto, de golpe. Un golpe menos impactante que el de el Tiñoso, quizá porque se divide en tres, pero igualmente rotundo.
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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Con motivo de la jubilación de un funcionario, éste siente que vive en tiempo en tiempo de descuento, ya le ha aparecido la hoja roja de los librillos de papel de fumar que indica que quedan pocas. Al no tener que ir a trabajar se le agudiza la soledad pues es viudo, perdió un hijo y el otro vive fuera y no le hace el menor caso. Sólo tiene a la muchacha, una chica analfabeta también muy sola, que pone todas sus esperanzas en que llegue su novio del pueblo a hacer la mili. Los dos parece que tienen su oportunidad pero cuando esta fracasa se encuentran con que sólo se tienen el uno al otro.
*Novela
