Una historia bélica y patriota desde el punto de vista de los que la sufren. Evidentemente eso resta épica al asunto pero no heroísmo, realismo e interés. Y en realidad tampoco le resta patriotismo aunque a veces lo parezca.
Choca mucho que el autor nunca (nunca, es nunca) se refiere a los soldados (Amador, Molina, Andreu, González…) como españoles. Siempre los llama «europeos». La explicación que me dio fue que así los computaban entonces. Tampoco siente la necesidad de utilizar en ningún momento la palabra «España» ni otros derivados. Me parece ridículo que evite usar la palabra «españoles» cuando la historia trata precisamente de ellos. En otros libros, Lorenzo Silva me ha parecido que se excede con la corrección política. En este caso creo que va más allá y que se trata de un complejo absurdo, supongo que por miedo a que le tachen de fascista por narrar un capítulo de nuestra Historia. Y es una pena la tontería porque el resto lo hace bien: no se limita a contar lo malo sino que lo cuenta todo, con lo bueno que también hubo. Incluso es capaz de hacer héroes de muchos de sus personajes con independencia de sus ideologías y que incluso se comprendan unos a otros.
Es la historia de un desastre, de nuestro mal hacer en tantas cosas y de nuestro buen hacer en tantas otras, contada con ritmo, conocimiento y realismo. Una historia que se nota sentida y que me ha hecho sentirla muy profundamente.
*Sucedido
