La historia no puede ser más simple aparentemente: un matrimonio algo aburrido y un amante celoso de por medio. Pero eso no es más que el fondo sobre el que se desarrolla lo que casi llamaría otra novela-ensayo sobre la fe.
La narración es potente, normalmente en primera persona y utilizando el recurso de la lectura de un diario para dar voz a la pareja. No hay historias secundarias. De pronto un golpe de la contundencia de los de La tregua, o El camino interrumpe la trama para dar paso a reflexiones más complejas que cada lector interpretará a su modo. Es una historia de dudas y miedos que se nos trasladan a nosotros hasta impactarnos, sin duda. El «affaire» acaba siendo mucho más profundo de lo que cabía esperar. Ella va adquiriendo un protagonismo y va pasando de la posibilidad a la evidencia de la que el Graham Greene no nos deja escapar: son varios los milagros que se sugieren, que uno quiera o no aceptarlo, es algo personal pero la cuestión de Dios se plantea con toda rotundidad y no cabe dejarla de lado.
La redacción es poderosa, la traducción muy buena, la historia algo cinematográfica y el resultado muy propio de tantos escritores que combinaron la literatura con el periodismo: muy bueno sin llegar a entusiasmar por completo. Quizá sea un exceso de técnica o de perfección lo único que le separe de la obra maestra. Pero aún quedando un peldaño más abajo resulta más que suficiente.
*Novela
