Me es difícil describir un relato que me ha llenado tanto. He disfrutado con cada una de sus páginas, con el acento uruguayo, con la ternura de los personajes y con su realismo. Con la historia y con sus descripciones. Con las situaciones que se producen, con su tranquila evolución, incluso con lo alejado de mí mismo de todo lo que sucede pues por edad o entorno me era difícil identificarme con nada. Y sin embargo…
En realidad se trataba de una relectura, la tercera. Algo a lo que soy muy dado quizá porque leo deprisa y con desconfianza. Es al releer lo que ya sé que me gustó cuando le saco más jugo a un libro. Lo comprendo mejor, lo disfruto mucho más. Pero esta relectura vino porque una amiga que sabe mucho de apreciar la belleza me trajo el poema Última noción de Laura, una suerte de epílogo escrito también por Mario Benedetti.
Me es difícil y no quiero disertar sobre algo tan bello. Una historia preciosa y preciosamente contada. Sólo me atrevo a comentar que el título, al leerlo una vez acabada a la novela, cobra una fuerza, una intensidad… que pareciera escrito con mayúsculas.
*Novela literaria
