No es el género negro precisamente mi favorito. Demasiados duros, demasiados pensamientos que pretenden una filosofía profunda del tipo de los silencios de Stallone en Rambo… Pero tengo que reconocer que a veces está bien. Y a veces, como es el caso, muy, muy bien…
Son tebeos largos (dos tomos gruesos) con una historia bien tramada en donde se ve la importancia de los guionistas buenos como Brubaker. Y si no, que se lo digan a Uderzo, que una vez que se agotó lo que había dejado Goscinny, acabó por destrozar los maravillosos Asterix y Obelix. No me atrevería a decir que el guionista es más importante que el dibujante pero desde luego no lo es menos bajo ninguna circunstancia.
Criminal, además, adolece de un coloreado bastante peor que el de The fade out y mantiene las dificultades de Philips para reflejar las arrugas de los rostros. Pero tiene, en cambio, cosas muy curiosas como que dibuja las evocaciones retrospectivas (quizá mi manía de no usar anglicismos resulta aquí un poco excesiva) con un tipo muy diferente de tebeo, más infantil, como corresponde a recuerdos de la infancia. O como cuando introduce personajes imaginarios, también dibujados de un modo distinto, que interactúan con el protagonista tal como lo hace la conciencia de Pereira.
En todo caso, donde brilla el tebeo es en las historias. Los pecadores o El último de los inocentes son francamente buenas y mantienen el interés hasta el final. Aunque sigan teniendo exceso de narrador, son tebeos que da gusto leer, además de ver las viñetas.
*Tebeos
