Uno ve la portada, de lobos acechando, y ya se imagina de qué puede ir. Luego no es exactamente así. La protagonista sufre un acoso implacable, sí, pero no es ése el núcleo de la narración. De hecho, lo que más me ha llamado la atención es que en los sesenta ese acoso fuera algo tan sobrellevado y casi cotidiano. Quizá el liberalismo de la época tuvo unas consecuencias en Italia que en España tardaron más en aflorar.
Con rabia cuenta en primera persona las tribulaciones de una adolescente que sufrió el asesinato de su familia a manos de los alemanes de la IIWW. Pero no es un libro triste ni agobiante, es mucho más sencillo, lleno del desenfado de la edad y su preocupación por el sexo, aunque las secuelas estén latentes detrás de muchas frases. No es el pensar consciente de Las pequeñas virtudes de Ginzburg, con quien Lorenza Mazzetti comparte biografía, ni el indolente de Papá Piernas Largas. Penny, o Lorenza, es una adolescente muy real, con sus alegrías y penas y con la frustración de haber sobrevivido incomprensiblemente a los suyos. En alguna ocasión dice que se siente libre, “demasiado libre”.
Otra vez es más la fuerza del personaje quien se gana al lector aunque la narración tenga destellos interesantes. Entre ellos, siempre me ha gustado el uso de la cursiva para destacar alguna palabra. Richmal Crompton usaba para eso las comillas (o tal vez era su editorial) pero la cursiva funciona mejor y enriquece la prosa con una ironía sencilla y clara.
Traducción: Natalia Zarco
*Novela literaria
