Una recomendación me hizo fijarme en este libro. Que fuera de la editorial Trotalibros me hizo hojearlo pues entre otras virtudes, suele incluir una reseña del autor, una del traductor, un comentario editorial, un prólogo y, en este caso, una reseña del ilustrador. Qué gusto. Luego, al ver quién era la traductora no pude resistirme más.
Adiós, señor Chips es una novela de esas fáciles, cortas y agradables que está bien leer de vez en cuando. Trata de un profesor algo anodino cuyo buen hacer a lo largo de los años acaba resultando un reconocido valor en su colegio. Naturalmente, se trata de uno de esos colegios británicos de principios del SXX, a medio camino entre instituto y universidad, que nos resultan un tanto ajenos en España pero que conocemos por tantísimas novelas y películas.
James Hilton es algo más joven que Chesterton pero su Mr. Chips tiene mucho del padre Brown. Sin embargo, el candor de Mr. Chips se pone de manifiesto sin necesidad de misterios ni de crímenes. Se basta él solo para encandilar a tantas generaciones que va viendo pasar y encandilarnos a nosotros. Un poco posterior, más elaborado también, era Stoner, con quien comparte las gafas de la portada. Ése era otro profesor que quizá supo por Mr. Chips del valor de no destacar nunca por nada en concreto sino por toda una vida.
Una historia sencilla, muy bien contada, tranquila, a la que quizá sólo le falte algo de poesía para resultar inolvidable.
Traducción: Concha Cardeñoso
*Novela
