Mi marido, más allá del título de la novela de Maud Ventura, es una especie de mantra repetido en donde se concreta una obsesión enfermiza. La novela no pasa apenas de ahí: lo que empieza pareciendo una obsesión se agranda hasta extremos increíbles según la versión de la propia esposa, pues es la única narradora. De hecho, resulta algo repetitivo aunque la estructura de capítulos con los días de la semana hace que se lea fácilmente y no llegue a aburrir. En lo introspectivo y la locura, me recuerda a las historias de Feito. En el ambiente general recuerda mucho a Niágara, aunque la novela de Oates, también bastante atormentada, es mucho más ambiciosa. Se supone que es el epílogo, la única parte en la que cambia el narrador (y más previsible que sorprendente), el que da una explicación o al menos matiza un poco la extraña situación que describe en el resto del libro.
Me parece una historia un tanto plana, monótona pero que se lee sin dificultad y que tiene cierto humor aunque tiene también un cierto aire comercial como le sucedía a Los reyes de la casa, también francesa. La edición es muy bonita, con papel de calidad y guardas naranjas juego con el color del título interior. Eso sí, choca que en la portada se ponga una chica pelirroja cuando la protagonista es tan rubísima como January Jones, la protagonista de la serie Mad Men, a la que, por cierto, se parece mucho en lo físico, en lo fría y en algunas de sus venganzas. Aunque ésta no lleva al día un cuaderno de agravios… También, en cuanto al planteamiento único y limitado, me ha recordado a la película La llegada en donde tampoco hay apenas sitio para nada más que una situación y cuyo final es igualmente previsible y sorprendente. (Y obviaré las cuñas publicitarias tan de moda últimamente en algunas películas).
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Traducción y lenguaje:
La traducción me parece buena aunque tiene defectos puntuales como sustituir “eclair” por “relámpago”. Es como si tradujéramos “croissant” por “cuerno”. Hay palabras que ya tienen un significado propio y que traducirlas sólo complica las cosas incluso si se desconocen.
Curiosamente, la protagonista trabaja eventualmente como traductora y se debate ante un título: “Waiting for the day to come” en donde percibe, acertadamente, la evocación de otra época, el amanecer, una cierta impaciencia… Para traducirlo va proponiendo “Esperando a que llegue el día”, “A la espera del día venidero”, “Esperando el día que ya llega”… pero no acaba de rematar, quizá de nuevo perdida en sus obsesiones. Me pregunto si le valdría “Esperando al mañana que vendrá”.
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Verde/*Novela
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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Una mujer insegura, un tanto paranoica, casada con un marido estupendo que no está segura de merecer al que en ocasiones maltrata sutilmente con pequeños detalles (o con infidelidades) que la hacen sentir que controla la relación… hasta que al final se descubre que es exactamente al revés y que es el marido quien le hace una especie de luz de gas y quien la domina provocándole buena parte de los miedos.
