Mañana en la batalla piensa en mí

Javier Marías

Guillermo del Campo
Fecha: 30 de agosto de 2024
Categoría: Sin categoría

Leí este libro hace ya años, tras leer Los enamoramientos que tanto me gustó y he tratado de darle otra oportunidad con escaso éxito. Contaba al leer El año del diluvio que nunca me disgustó Javier Marías por lo corrido de su prosa pero sí por lo infinitamente que demora cada paso que da en la trama de sus novelas. Berta Isla alcanzó lo máximo que puedo tolerar y, de hecho, nunca he tenido interés por leer la segunda parte. Encima, en el caso de Mañana en la batalla…, la portada es mucho más fea.

La trama principal se cuenta en la contraportada (sin que tenga apenas nada más) a la que hay que añadir dos cosas: Una, los esfuerzos del protagonista para satisfacer su curiosidad una vez que desapareció de la escena sin saber bien qué hacer. Esto es lo que aporta una cierta tensión al relato pues no sabemos si le van a descubrir o no. Sin embargo, entre que efectivamente apenas hay de qué acusarle (y por tanto la tensión es un tanto ficticia) y los circunloquios eternos del autor, uno acaba desesperándose. Son trescientas páginas de divagaciones que acaban por hacerme perder el interés. Y sólo en el último capítulo habrá una novedad rocambolesca para rematar o, más bien, para compensar el libro porque guarda escasa relación con todo lo anterior. Es en este último capítulo cuando la novela se acelera, los diálogos se marcan más y aun con divagaciones, lo que se cuenta resulta más ágil. Pero es que a esas alturas tampoco tiene demasiado interés.

Las otras trescientas páginas contienen reflexiones curiosas a veces, aburridas otras, interesantes para quien conoce bien Londres, Hermanos Becquer (sin confundirla con General Oraa), sabe del 16 y el 61, tuvo a una Puri en vez de a una Cati, ha estado en el colegio Alaman y el colegio Estudio, cercanos,… También me gusta cuando se para en frases como “me voy a ir yendo”, con el mismo verbo tres veces entre cinco palabras… pero de la misma manera que habrá quien se eche las manos a la cabeza por que destaque esto último, las echo yo cuando el autor se demora en el conticinio o en pormenorizar la cara estulta de Fred Mac Murray en blanco y negro y sin sonido. Para una divagación que me interesa hay nueve que no. Y lo cierto es que las diez me cargan. De hecho, hasta el epílogo añadido, cogido al parecer de un discurso pronunciado por Marías en Caracas y las dos notas aclaratorias me parecen más entretenidos de leer.

De fondo también hay una especie de fábula general acerca de las suplantaciones y lo evanescente de las personas: el protagonista se hace pasar por otro en su trabajo, que a su vez es de escritor fantasma de un tercero, se va con una prostituta de la duda de si será su exmujer, inverosímilmente divorciado de ella hace dos años, aunque se llama Víctor a veces dice llamarse Javier, como el autor, la hermana de la muerta se parece mucho a ella, él manda flores sin remite que llegan mientras está presente… Incluso el capítulo final es una suerte de juego con el resto de lo sucedido en un cúmulo de irrealidades que llegan hasta el palacio de La Zarzuela, nada menos.

Estoy seguro de que releeré alguna novela más de Marías, (aparte de Los enamoramientos) ya que está tan valorado, a ver si con el tiempo mejoro pero, eso, con tiempo.

.

*Novela

.

.

De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
El protagonista es invitado a cenar por una mujer recientemente conocida, casada y cuyo marido está de viaje en Londres. Aunque todo parecía ir estupendamente tras acostar al niño, ella se siente indispuesta y a los pocos minutos muere. Sin saber muy bien qué hacer, él deja preparado el desayuno al niño y desaparece. Sin embargo, la curiosidad le hará entrar en contacto con el padre de la mujer, la hermana y, por fin el marido, que en el momento de quedar viudo estaba en Londres. Cuando amante y marido se encuentren, éste le contará que viajó a Londres engañado por su amante para que le practicaran un aborto de un embarazo inexistente y que allí ella también murió atropellada por un taxi cuando huía de su ira.

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Las cookies empleadas en esta web nunca almacenan información personal.

Para más información, consulta la política de privacidad.