No me gusta demasiado Javier Marías. He leído tres o cuatro libros suyos y sólo uno me gustó realmente, Los Enamoramientos. Incluso ése hube de leerlo varias veces. Me pasa que busco en la lectura la narración de una historia y cuando ésta me atrapa, me cuesta disfrutar de los pormenores, descripciones y demás elementos que la arropan. Por ello me gusta releer, para, una vez saciada la curiosidad, disfrutar de la totalidad del libro. En este caso lo que me hizo dar otra oportunidad al autor fue la portada, que es magnífica. Cada vez que retomaba la lectura empleaba algunos segundos en admirarla. Y sin embargo, resulta ser bastante falsa…
La portada y el título del libro evocan una parte de la novela, la que habla en primera persona, sí, pero no la principal. Claro que aún habría resultado más equívoco llamar a la novela Tomás Nevinson y poner a un espía en ella pero al menos coincidiría con el protagonista principal.
La historia, como acostumbra este escritor, está contada a muy grandes rasgos y para cada suceso esporádico hay muchas páginas de circunloquios y reflexiones internas del autor y del lector con él, naturalmente. A veces disecciona los pensamientos, otras relata a cámara lenta lo que sucede, fotograma a fotograma. Ése es su valor: cómo lleva al lector a reflexionar sobre muchas cosas intrascendentes y otras algo más trascendentes en donde la narración de la historia no es más que un mero soporte o excusa para los soliloquios. Así, tiene reflexiones interesantes sobre lo desacertado del pueblo en Democracia y, como en otros de sus libros, descripciones del amor desde un punto de vista poco apasionado pero profundo que son muy de mi agrado. En otras ocasiones resulta muy reiterativo también.
¿Conclusión? Sigue sin convencerme Javier Marías pese a que con seguridad leeré algún otro libro suyo en unos años. Incluso con una portada menos sugerente.
*Novela literaria
