Es un libro de recuerdos en el que a junto con la habilidad narrativa de Neuman se cuenta con que el autor emigró a España a eso de los diez años. Todo ello lo hace un libro más original y que se lee divinamente. Como excepción, comprobé después que las reseñas de la contraportada del libro lo describen muy acertadamente.
En un tono de humor muy agradable se van desgranando las vidas que le han contado sobre sus abuelos, bisabuelos, tíos, etc. a lo largo de aproximadamente un siglo hasta llegar a él mismo. Al parecer Neuman en su nacimiento no lloró por desconocimiento del protocolo… Familiares todos ellos también emigrantes o descendientes de emigrantes, esta vez desde Europa a América. Como lo que cuenta se lo han contado a su vez, imagino que se tomará las necesarias licencias para que el texto resulte atractivo. A eso se añaden unas pecas titilantes malogradas por la política y tantas expresiones afortunadas que van iluminando la historia.
De fondo late una crítica a la política argentina que a veces resulta anacrónica. Por su edad el autor ha de escribir por referencias y cuando pretende sentirlo en primera persona fracasa y resulta impostado. Es como si tuviera que reivindicarse él también contra unos fantasmas del pasado que lamentara no haber conocido. Hasta el extremo incluir con calzador un sueño que chirría por completo. Pero eso son pocas páginas.
También se apuntan unas interesantes reflexiones lingüísticas con motivo del español de Argentina y el español de España que a mí me han dejado con ganas de más.
Si tengo ocasión de conocer al autor le diré que un antepasado mío editaba los cuentos que tanto gustaban a su abuela.
*Sucedido
