El título ya apuntaba maneras, me temo que incluso en inglés y desde luego en español.
Una vez llevé a mi hijo mayor a ver al cuarta película de Harry Potter. No me gustó nada pero recuerdo que lo que me pareció peor fue el dramatismo constante, en cada escena, desde el principio hasta el final. Resultaba agotador. Algo así le sucede a esta novela: desde la primera página todo pretende ser terrible, todo son matices profundos, insondables. Además de resultar pesado e inverosímil, lógicamente conseguir semejante tensión constante a lo largo de tantas páginas resulta muy difícil. Y entonces, aún peor si cabe, se cae en el ridículo. “Pocos conocían ese pueblo. Y muchos menos lo habrían encontrado”. “Qué fuerza puede ser capaz de pulverizar un cráneo. Y todo lo que le protege.» “Qué le pasaría en vida para envejecer tanto. Y en la muerte.”
La historia tal vez podría tener su interés pero tal como la cuenta Louise Penny resulta insoportable. De hecho, aunque aguanté las cien primeras páginas, acabé conformándome con leer luego las cincuenta últimas y me parece que no me he perdido nada. Si acaso, el tiempo de leer esas ciento cincuenta.
*Novela de intriga
