Otra historia novelada, y con ésta sí que no contaba, acerca de las injerencias estadounidenses en los países centro americanos, fundamentalmente en Guatemala. Y, otra vez también, prácticamente no hay novela propiamente dicha pues los personajes, además de reales, apenas si tienen más profundidad que la de los propios hechos históricos o supuestos.
En el libro se empieza alternando capítulos cortos que novelan unos sucesos más o menos supuestos con otros más largos con más carácter de crónica. Sin embargo, para el lector que desconoce los entresijos de la política de mediados del siglo pasado en Centroamérica resulta un tanto confuso. Y más en un capítulo, el séptimo, en el que sigue el recurso tan actual de mezclar conversaciones sucedidas en momentos diferentes con diálogos y recuerdos. Ahí el lío resulta monumental y aunque se disfruta leyéndolo, uno se entera poco.
Vargas Llosa sigue escribiendo maravillosamente y eso le salva, claro. Creo que aquí pretende abarcar demasiada realidad y en cambio resulta tacaño para la ficción que sería propia de una novela. Mueve a la reflexión de cómo los estadounidenses han promovido en el resto del mundo algo muy distinto de lo que quieren para ellos pero, por lo demás, a mí me ha interesado muy poco. Eso sí, Vargas Llosa escribe en español y con todas las tildes diacríticas. Debe ser que cuando eres premio Nobel la editorial te permite ciertos caprichos.
*Sucedido
PD de 2025. Vargas Llosa ha muerto y todo el mundo alaba su obra. Sin embargo, la superioridad moral que tantos sienten sobre quienes no comparten sus ideas les impide alabarlo como escritor sin más. Necesitan contar a todo el mundo que sí, que era «un escritor excelso pero antirreferente ideológico» , o a matizar una y otra vez que, como escritor, era estupendo y «en lo demás, mejor no entrar».
