Una novela típica de verano con todos los ingredientes necesarios: misterio, sexo, psicología, páginas a porrillo… De ésas que lo rematan todo hasta el punto de que acaban cincuenta páginas antes del final… y luego varias veces más. Giros y más giros en el típico best seller…
La leí obligado y me la temía peor pero no por ello me ha sorprendido gran cosa. Tiene una estructura de capítulos cortos que se alternan contando lo que les pasa a dos mujeres que han alquilado, sucesivamente, la misma casa. Como lo que les pasa es casi lo mismo, las historias se complementan pero también resultan repetitivas en muchas ocasiones. Además, con tanto blanco en las páginas se alcanzan las 400 que parece que debe ser un mínimo de este tipo de libros.
Como decía, toca todos los palos que se exigen a este tipo de novelas, incluyendo un poco de Sombras de Grey también. Y en ese ambiente sofisticado, se pretende que la arquitectura ocupe un papel especial. Lástima que el chauvinismo del autor y su completa ignorancia al respecto le lleve a decir banalidades cuando no barbaridades. Su admirado Christopher Wren, sólo valorado en Inglaterra, hizo la catedral de S. Pablo que es menos que mediocre y la iglesia de S. Stephen que es francamente mala. Pero lo peor es que JP Delaney considere al gótico, como un estilo oscuro ¡al gótico! para así poder asimilarlo a los católicos. O que desprecie el Partenón y que justifique el expolio británico de sus frisos. Increíble.
PD. No es el único caso que conozco de autor que presume de saber de arquitectura por el sistema de decir barbaridades. Un reciente escritor revelación de Albacete se permite el lujo de decir que Mïes Van der Rohe es una castaña… No sé si también lo dice en su libro pero me lo voy a ahorrar por si acaso.
*Novela de intriga
