Me gusta leer en argentino porque me hace detenerme mucho en el idioma. ¿Por qué allí cuando se van de acampada llevan una carpa y si se bañan en la piscina (pileta) les vigila el guardavidas cuando aquí llevaríamos una tienda y contamos con socorristas? ¿Por qué aquí nos subimos a los árboles y allí parece que se trepan a ellos? Son diferencias pequeñas que no impiden entender el texto pero que te hacen reflexionar sobre el lenguaje…
Eso no me sucede igual con el mejicano, por ejemplo, que aunque también se entiende, se me hace más lejano. El español de Argentina tiene para mí el equilibrio justo de diferencias que me interesan sin que por ello pierda apenas en significado.
Papeles en el viento es una novela que se puede mejorar, a Eduardo Sachetti se le nota la bisoñez. Alterna capítulos presentes y pasados para contar toda la historia pero al tener ambos desarrollos muy diferentes el autor se ve obligado a rellenar en el pasado para mantener esa estructura pareja. La idea me parece buena pero le sobran páginas al presente, la verdadera trama, y le faltan al pasado. Unos amigos de los que me habría gustado saber mucho más se meten en un lío de pillos que avanza premiosamente. Detrás de todo, un tema recurrente del autor, el fútbol, y los diálogos confianzudos de quienes se han dicho ya de todo y pueden permitirse la comunicación por puntos suspensivos.
La historia pasada, que va alcanzando al principio de la de los pillos, recuerda a la película Truman: Le falta profundidad aunque también es verdad que a ver qué se le dice a un amigo desahuciado. A la historia de pillos, en cambio, le sobran páginas y giros raros. Años después, en La noche de la usina, el autor mejorará todo esto en una novela del mismo tipo pero mucho más redonda. De todas maneras hay buenos momentos que protagonizan unos y otros: la importancia relativa de una prueba de ADN, por ejemplo, o que hasta los enfermos son algo mucho más que sus dolencias.
Me ha llamado la atención que hablen de mediación prejudicial con naturalidad cuando aquí es algo casi desconocido. Nosotros también tenemos mucho que aprender. Ah, y que escriba “erra” en vez de “yerra”. En la RAE, que recoge todas la palabras que me han hecho dudar, eso no figura ni como argentinismo.
*Novela literaria
