Que Paco Roca hace tebeos magníficos ya tuve ocasión de verlo en El tesoro del Cisne Negro. Sus viñetas equilibran a la perfección lo bonito con lo narrativo y, sin darte cuenta, te empapan de detalles que hacen de cualquier historia algo apasionante.
Es el caso de Los surcos del azar en donde sobre una base remotamente histórica, se recrea toda una leyenda que te engancha gracias a esas viñetas preciosas. Quizá su mayor defecto sea que, a diferencia con El Cisne Negro, el guión daba poco de sí. Cuando uno acaba el tomo le cuesta recordar qué ha leído exactamente. Sí, las andanzas de un anarquista al acabar la guerra civil que llegó hasta París en un tanque pero esas andanzas son genéricas, sin detalle. Necesitan de épica añadida para llegar a emocionar. Una épica que está de moda añadir pero que no pasa de ahí. Paco Roca no quiere inventar heroísmos inexistentes y prefiere sugerir la heroicidad en el simple paso del tiempo. Hace bien pero héroes como esos los hay en cada esquina de la Historia. Los Surcos del azar están arados sobre el deseo de imaginar lo que no fue. Sobre qué podría haber pasado si los aliados no hubieran preferido la dictadura de Franco a la dictadura comunista. Sobre cómo habría cambiado la Historia si anarquistas y comunistas hubieran sido más disciplinados y hubieran luchado por la República en vez de tratar de adueñársela (incluso de desde antes de 1936).

Viñeta preciosa
Además, como tantos otros últimamente, su épica tiene mucho de antiépica: consiste en denostar lo que había como si de ello surgiera automáticamente que la alternativa era mejor. Así se puede justificar el asesinato de prisioneros, la deserción… todo vale en lo que se presenta como una lucha Dictadura-Democracia y más bien era Dictadura-Dictadura. En realidad, lo que los aliados no apoyaron fue a una república democrática de boquilla, al estilo de la que luego fue República Democrática Alemana, las del resto de países del este o de la propia URSS.
No por casualidad el tebeo empieza en el Stanbrooke y acaba mencionando el Valle de Arán. Son los lamentos impostados por lo que no fue, ni pudo ser, y ni siquiera querían que fuera. De esto se dio cuenta todo el mundo menos algunos protagonistas engañados y los que pasados tantos años vuelven a autoengañarse. Deberían tratar de explicarse la falta de apoyo de las democracias de verdad a esa república incautada en vez de seguir sorprendiéndose. Al menos Paco Roca no cae en el esnobismo de criticar a Hemingway.

Otra viñeta preciosa, aquí mostrando los colores republicanos de una manera muy interesante. El tema de cambiar la bandera, que data de 1785 y que ha sobrevivido a bastantes regímenes políticos desde entonces, es una verdadera obsesión en el tebeo (y, por desgracia, en la mayoría de los republicanos).
En todo caso, una maravilla los tebeos de Astiberri.
*Tebeos
