Los incomprendidos

Pedro Simón

Guillermo del Campo
Fecha: 30 de diciembre de 2022
Categoría: Sin categoría

Todas las familias felices se parecen pero cada una es infeliz a su manera. Pedro Simón no sólo recoge esa idea en su novela sino incluso un remedo de la famosa frase de Tolstoi. Y la familia de Los incomprendidos es ciertamente peculiar, pero eso lo iremos descubriendo poco a poco con eso tan de moda ahora en las novelas de anticiparte “nunca debimos hacer eso”, que no sabes a qué se refiere pero que ya te adelanta que algo pasa.

La novela es entretenida y mueve a diversas reflexiones. Al principio parece que la incomprendida es la hija y al final más bien se reivindican los padres. Eso de que los padres de ahora le cedían la preferencia a sus padres y ahora la ceden a sus hijos está muy bien traído. O que las casas grandes pueden alejar más a las personas. Los capítulos están más o menos narrados por el padre y la hija en primera persona, otro mecanismo narrativo muy común en la novela actual, y que resulta muy expresivo al contar las cosas desde dos puntos de vista.

De momento, yo al menos, me tiraba de los pelos con la culpa que arrastra el padre y que desde fuera ves que es lo primero que le impide hacerlo bien. Una culpa que, es verdad, está muy presente en los padres de hoy y que envenena la educación de los hijos. Recuerdo un conferenciante que comenzó una charla para padres diciendo a los asistentes que, por el mero hecho de estar allí, posiblemente estaban enfocando mal su papel. Mantenía que nuestros padres se preocuparon menos y no lo hicieron tan mal. Y también recuerdo lo que me dijo mi padre cuando nació mi primer hijo: “Los niños son incomprensibles e irrompibles. No hay de qué preocuparse.” Sí, las culpas y preocupaciones excesivas son una dificultad importante para con los hijos. No obstante, conforme avance el libro veremos que las cosas son más complejas de lo que parecen.

A pesar de todo me doy cuenta de que vivimos en una sociedad de culpas y responsabilidades en la que la palabra “accidente” no tiene cabida. A todo lo que sucede le buscamos un responsable con esa prepotencia que nos caracteriza con la que pretendemos controlarlo todo. Si pandemia, gobierno; si grieta, arquitecto; Si golpe con el coche, alcohol; si machismo, educación. No dejamos nada para lo accidental y así vamos, de cabeza. Porque aunque por este sistema podamos conseguir que alguien pague, (dinero o cárcel) también nos responsabilizamos de muchas cosas que nos es imposible controlar y por las que, sin embargo, la sociedad nos señala. A ese entorno que a todo efecto le encuentra la causa directa es muy difícil sustraerse: ya quiero yo ver quiénes se atreverán a sostener en público que dos cervezas y dos copas de vino durante una comida no le convierten en un asesino convicto. Que hay distracciones mucho más peligrosas (como las de los hijos peleando en el asiento trasero o un venado que se cruza repentinamente) que, sin embargo, no se tienen nunca en cuenta porque, un chupito borra de inmediato cualquier otra consideración.

Novela entretenida, sin más pretensiones, que da que pensar un poco y que nos pone a la vez en la situación de apreciar tanto las dificultades de los padres como las de los hijos.

*Novela

De qué va. (Quizá no quieras leerlo).

Padres e hija adolescente no se entienden y tienen problemas serios. Todo se irá arreglando conforme pase el tiempo y sean capaces de afrontar las diversas tragedias que les han sucedido: un accidente por el que murió un hermano, una adopción con un pasado oscuro…

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Las cookies empleadas en esta web nunca almacenan información personal.

Para más información, consulta la política de privacidad.