Una introducción a la paleografía, interesante y abundante en citas y referencias, un tanto erudito pero curioso. Tiene la ventaja de ser corto y de que detrás de unos cuantos datos algo prolijos para el no iniciado, apuntan cambios de mentalidad y otras cuestiones que mueven a la reflexión.
Es un libro de 1973 probablemente de uso común entre los que se acercan a la Historia por primera vez y que sin duda leyó Irene Vallejo. Sin embargo, gran parte de sus tesis están mucho mejor explicadas en El infinito en un junco y, sobretodo, explicadas con más pasión.
Sin ser aburrido, el libro de Cavallo peca de técnico pese a estar dirigido a un público poco versado en la materia. Con frecuencia los historiadores se debaten entre escribir manuales o novelas y aunque aquí estamos ante un término medio, ciertamente es preferible la forma de contar las cosas de Irene Vallejo. Yo creo que el historiador debe buscar textos de calidad literaria sin con ello perder el norte de entresacar la verdad, cualquiera que ésta sea. El historiador debe escribir textos amenos que no son novelas porque no les mueve la ficción pero que deben atraer al lector casi de la misma manera.
No consta el traductor
*Saber
