Las ninfas

Francisco Umbral

Guillermo del Campo
Fecha: 17 de noviembre de 2021
Categoría: Sin categoría

No creo haber leído nada de Umbral: La verdad es que el personaje me echaba para atrás, pero reconozco, tal como me lo recomendó un amigo, que es un gran escritor. O al menos eso se trasluce de Las ninfas. Hoy no me parece una gran novela, quizá en el 75 resultaba más escandalosa pero eso y la buena prosa, le bastó para ser premiada.

Las ninfas cuenta una historia demasiado escasa, de un adolescente que pasa a joven en una ciudad de provincias (debe ser Valladolid pero a mí me ha recordado más a Salamanca). Como en muchas novelas literarias, apenas si pasa nada pero la verdad es que en ésta aún pasa menos. Delibes o Landero suelen introducir algo más que da sentido a la novela porque de otro modo se queda en simple descripción, muy bonita y bien redactada, pero falta de algo.

A pesar de lo anterior, que no quiero una bronca por no hablar (bien) del libro, reconozco que da gusto leerlo. Tras las primeras páginas me vino una cierta prevención por tantos retretes y tantos olores, tanta sordidez en la que se regodea, pero pronto me ganó una crítica certera, afilada, de las clases medias, de las provincias, de los culturetas, de la Iglesia…  a través de unos personajes que, si bien apenas hacen otra cosa que figurar, reflejan muy bien todos los contrastes y contradicciones. Con ellos el autor destaca esas contradicciones con un punto de cinismo gracioso: «cualquiera de los ciegos que acudían a los ejercicios espirituales habría preferido condenarse pero poder ver el infierno». Al leer a Umbral parece que uno está escuchando su voz grave.

También emplea un vocabulario rico y bien usado, que no es lo mismo. Por ejemplo, emplea «pobrísimo» en lugar de «paupérrimo» adaptándose así mejor a los personajes y al entorno. Sólo a veces, pocas, me resulta excesivo o no acabo de entenderlo: ¿»zócalos de luz»? (que sale un par de veces). En todo caso entre las descripciones va deslizando sentencias muy afortunadas en la misma línea escéptica y ácida: un matrimonio feliz o que se esforzaba en parecerlo ; el escritor, mucho más que maestros lo que necesita son discípulos; el cine era un pasatiempo embrutecedor… (y eso que al personaje aún no le había llegado la televisión).

Las ninfas, sin embargo, resultan un poco inocentes, quizá propias de una novela primeriza. Repite en exceso el recurso de la contradicción y, sobre todo, el de la duda: «fue perdiendo o ganando dimensiones»; «subimos o bajamos escaleras»; «la carne más morena o más pálida»; «estaba seguro o creía estarlo»… Todo eso aparece constantemente y resulta un poco repetitivo. Posiblemente en otras novelas posteriores lo corregiría. Tendré ocasión de comprobarlo pronto leyendo más porque, sin duda, merece la pena.

*Novela

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